Constituyente venezolana se esfumó entre polémicas y sin otra Constitución

La asamblea constituyente (ANC) que impulsó el oficialismo en Venezuela cesó sus funciones a finales del año pasado sin presentar al país siquiera un borrador de nueva Constitución y con limitados logros políticos, según analistas consultados por la Voz de América.

La constituyente inició sus funciones en agosto de 2017, en medio de un torbellino de violentas manifestaciones en las calles en contra del gobierno de Nicolás Maduro y a raíz de una polémica convocatoria presidencial, considerada como fraudulenta por decenas de países de la comunidad internacional y la oposición venezolana.

Su último presidente y segundo hombre fuerte del chavismo, el capitán retirado Diosdado Cabello, declaró en diciembre que el principal legado de la impuesta constituyente fue que “impuso la paz” y la institucionalidad en el país.

Atribuyó a esa institución el éxito de las elecciones legislativas de diciembre pasado, unas votaciones que buena parte del mundo catalogó de fraudulentas.

Según la Carta Magna venezolana, una Constituyente tiene la responsabilidad de “transformar el Estado”, crear “un nuevo ordenamiento jurídico” y redactar una nueva Carta Magna que rija los lineamientos jurídicos del país.

Esta figura puede ser iniciativa del Presidente, la Asamblea Nacional, los concejos municipales o el 15 por ciento de los electores venezolanos.

La oposición criticó vehemente a Maduro por no someter su idea sobre instalar una Constituyente a un referendo popular. El chavismo, en cambio, apostó por elegir directamente en votaciones a sus 545 integrantes.

La ANC creó una comisión para redactar una Constitución que suplantaría a la aprobada en 1999 por iniciativa de Hugo Chávez Frías, fallecido en 2013. Pero no avanzó más allá de la culminación de un borrador que nunca se presentó.

Hermann Escarrá, abogado constitucionalista integrante de la Constituyente, explicó en julio pasado que el proyecto debía aprobarse en dos debates en plenaria, que nunca ocurrieron, para luego “enviarla al pueblo”.

El politólogo y profesor universitario Pablo Andrés Quintero valora a la Constituyente como una plataforma política que oxigenó al gobierno.

“Fue un instrumento para darle continuidad a la estrategia política del chavismo. Solo le sirvió al gobierno. La utilizó para salir de la Asamblea Nacional, de la oposición, y darle protagonismo a una coyuntura donde ellos tuvieran el control. Sirvió, incluso, para comprar tiempo”, afirma a la VOA.

El docente destaca, además, que nació de la ANC la llamada “Ley Antibloqueo”, que permite al gobierno en disputa de Maduro hacer licitaciones y contratos con empresas privadas bajo condiciones de clandestinidad para evitar sanciones.

Quintero estima que el chavismo respondió a la “pérdida de espacios” políticos con una propuesta constituyente que no arrojó mayores frutos legales.

Agencias.

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