¿Un préstamo con el FMI? La razón por la que se sumaron más de 5.000 millones de dólares a las reservas internacionales de Venezuela

De un día para otro, las reservas internacionales de Venezuela se incrementaron en más de 5.000 millones de dólares. La noticia no pasó desapercibida por los medios y las redes sociales, que de inmediato especularon sobre las razones de ese saldo, en momentos en que el país suramericano sigue bajo el férreo bloqueo financiero de EE.UU. y la Unión Europea.

Como ya es costumbre en Venezuela, el hecho tiene una explicación sencilla, pero una ejecución compleja. Ese monto, de unos 5.100 millones de dólares, proviene del Fondo Monetario Internacional (FMI), una institución que ha sido severamente cuestionada por el chavismo en la narrativa oficial y que, por ese mismo motivo, despertó las suspicacias de todo el espectro político en el país.

¿Es un préstamo adquirido? ¿Una negociación secreta? Ninguna de las dos opciones. En realidad se trata de los Derechos Especiales de Giro (DEG), un «activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros», tal como reza la web de organismo. El problema es que disponer de ellos le resultará complicado al Gobierno de Nicolás Maduro.

Un derecho, una pandemia

En agosto pasado, el FMI aprobó una asignación de los DEG, equivalente a 650.000 millones de dólares para los miembros, con el objetivo de «apuntalar la liquidez mundial» en medio del impacto de la crisis sanitaria por el covid-19.

«Esta es una decisión histórica: la mayor asignación de DEG en la historia del FMI y una inyección de ánimo para la economía mundial en medio de una crisis sin precedentes», declaró entonces la directora del organismo, Kristalina Georgieva. Entre esos beneficiarios está Venezuela, país al que le corresponde recibir el equivalente a 5.100 millones de dólares (o lo que es lo mismo, 3.568 millones de DEG).

El acuerdo entró en vigor a partir del 23 de agosto, pero no fue sino hasta la semana pasada que se hizo público el estado de cuenta que confirmaba las asignaciones. Por ese motivo, y como ocurre normalmente, el BCV incluyó el monto en su balance financiero del pasado 8 de septiembre, ya que esos recursos son considerados reservas.

Reservas internacionales de VenezuelaBCV

En rigor, los DEG –cuyo valor se determina con una cesta de cinco monedas (dólar, euro, libra, yen y yuan)– no son un préstamo, sino una asignación que por derecho se distribuye entre los miembros del FMI, «en proporción a su cuota relativa» en el organismo, es decir, sobre la base de lo que el país participa o contribuye en el Fondo.

No es la primera vez que ocurren estas asignaciones. Desde 1969, el FMI ha distribuido los DEG a sus miembros en tres ocasiones: la primera por 9.300 millones de DEG (1970-1972); la segunda por 12.100 millones de DEG (1979-1981); y una tercera, que se entregó en dos bloques, por un total de 182.700 millones de DEG, en 2009, en el contexto de la crisis económica mundial.

En 2009, durante el gobierno del fallecido expresidente Hugo Chávez, Venezuela obtuvo una asignación especial por 1.971,22 millones de DEG y otra por 255,15 para hacer frente a la crisis que se desató en 2008. Ese, precisamente, ha sido el punto común de estas operaciones: coinciden en contexto de dificultades económicas globales. Ahora la razón principal es la pandemia de covid-19.

Esta sería la cuarta oportunidad en que el FMI entrega estos recursos para que, en palabras de su directora, puedan destinarse a complementar las reservas en moneda extranjera de los países, a combatir la crisis sanitaria o a reducir «su dependencia de la deuda interna o externa más onerosa». En la práctica, lo único que supervisaría el fondo sería la transparencia en la ejecución de los montos porque los países, de manera soberana, son los que están facultados para decidir cómo invertirlos.

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