Nueva prueba del FMI a las cuentas del país

Por Crónica

U na nueva misión del Fondo Monetario Internacional comenzará este lunes a auditar las cuentas de nuestro país. El organismo tendrá una vez más una nutrida agenda, y no descartan sumar nuevos encuentros con dirigentes opositores, así como con empresarios de distintos sectores. En un año electoral y con un FMI que se movió fuerte para impulsar la reelección de Mauricio Macri, cada señal que den será magnificada.

Formalmente, la revisión es el paso previo para la aprobación de un nuevo tramo del préstamos a nuestro país, el más grande de la historia del organismo. Son 56.000 millones de dólares, de los cuales la mayor parte será girada este año, en un guiño directo a Cambiemos. Si el equipo conducido por Roberto Cardarelli levanta el pulgar, llegarán el próximo mes más de 11.000 millones de dólares a las arcas públicas del gobierno nacional.

En esta oportunidad, será Cardarelli y el vocero del organismo para nuestro país, Gerry Rice, quienes llevarán adelante la evaluación, y no Lagarde. En el plano económico se evaluará la forma del gobierno para mantener el déficit cero prometido el año pasado, tras la ampliación y revisión del préstamos. Habrá, seguramente, halagos por la paz cambiaria y una baja de las tasas, pero también se mantendrá el alerta por la prolongación de la recesión y la baja de ingresos fiscales, que podrían complicar ese objetivo impuesto al gobierno nacional.

Tres semanas atrás, al reunirse con el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, la directora del Fondo Christine Lagarde reiteró su apoyo al plan del gobierno nacional. «La sólida implementación del plan de estabilización de las autoridades y la continuidad de las políticas han sido muy útiles para Argentina y seguirán siendo esenciales para mejorar la resistencia de la economía a los shocks externos, preservar la estabilidad macroeconómica y fomentar el crecimiento a mediano plazo», señaló en aquella ocasión, durante las reuniones del tradicional foro de Davos.

Directo al bolsillo

El impacto sobre la economía real seguirá siendo notorio. Por recomendación del Fondo, el gobierno aceleró en el último tiempo la reducción de los subsidios, lo que derivó en nuevos y mayores aumentos energéticos y de transporte. En ese marco se dio la pelea con Techint por los subsidios a la producción en el yacimiento de Vaca Muerta.

También hubo recomendaciones, generales y no exclusiva para nuestro país, para reducir el gasto estatal: principalmente, por la vía de las reformas previsionales, que implicarían nuevos ajustes a los jubilados. Medidas como el cambio de cómputo que llevará a más trabajadores pasivos a tener que tributar Ganancias, o la evaluación de las pensiones por invalidez van en esa dirección.

«Los países que tengan una macroeconomía y un sistema jurídico que lo permitan, y con ecosistemas financieros lo suficientemente desarrollados, deberían considerar complementar el sistema previsional público con un plan de pensiones de aportación definida», resume el texto difundido a fines del mes pasado.

También la mentada reforma laboral, que el gobierno negoció en reiteradas oportunidades con laCGT, aunque no logró avanzar. Ahora la discusión se hace sector por sector, pero no hubo hasta el momento ningún avance claro.

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