Sergio Pitol: el autor que murió rodeado de sus 10.000 libros

Sergio Pitol amaba el lenguaje, pero por una cruel ironía de la vida, en sus últimos años el escritor era incapaz de hablar debido a una afasia progresiva que le fue diagnosticada en 2009.

Su enfermedad frenó su producción literaria, pero no su amor por los libros. En su casa en Xalapa (Veracruz), en donde pasó alejado de la vida pública los últimos años de su vida, el Premio Cervantes 2005 tenía unos 10.000 volúmenes.

Fue en esa misma vivienda, de fachada color ocre y pequeñas escalinatas azules, dondeSergio Pitol murió el 12 de abril de 2018. 

Ahí quedaron los recuerdos de una vida consagrada a la literatura y también de los viajes que iniciaron en su juventud y que lo llevaron durante tres décadas a lugares como Londres, Moscú, Varsovia y Pekín.

Pitol era amante del tabaco y también de la música clásica (Foto: Cuartoscuro)

Pitol era amante del tabaco y también de la música clásica (Foto: Cuartoscuro)

Las experiencias de esos viajes influirían después en su labor como traductor. Pitol, un políglota que hablaba siete idiomas, trasladó al español obras  de Antón Chéjov, Kazimierz Brandys, Jerzy Andrzejewsky, Henry James, Robert Graves, Joseph Conrad y tantos otros autores que también poblaban su casa en Veracruz.

Pero las inquietudes literarias de Pitol no se centraron únicamente en trasladar palabras de un idioma a otro. Como novelista destacó gracias a El arte de la fuga El desfile del amor(considerada como una de las mejores novelas mexicanas en las últimas décadas).

Pitol falleció el 12 de abril de 2018. (Foto: Cuartoscuro)

Pitol falleció el 12 de abril de 2018. (Foto: Cuartoscuro)

Adquirió su oficio como novelista precisamente a través de la traducción. «No conozco mejor enseñanza para estructurar una novela que la traducción», escribió el también ensayista mexicano, nacido el 18 de marzo de 1933 en Puebla y que estudió Derecho en la UNAM.

En los anaqueles de un pequeño librero en su habitación lo mismo podían verse las obras de Benito Pérez Galdós, que escritos de Thomas Mann, Patricia Highsmith y Chéjov.

La afasia que lo condenó al silencio no le impedía moverse con soltura entre los muros de su casa, que también compartió con Homero y Lola, unos perros que rescató.

«La enfermedad me condujo a la lectura», dijo en su discurso para recibir el Premio Cervantes y justo cuando comenzó su afasia, el autor trabajaba en una novela ubicada en la época anterior al imperio de Maximiliano de Habsburgo.

En una entrevista de 2015 para la agencia EFE, Pitol dejó en claro su amor por el lenguaje en los tiempos de internet.

«Podrán tratar de banalizarlo, de prohibirlo, de aniquilarlo con una retórica carente toda de imaginación, pero el lenguaje siempre resurgirá, se transformará a cada paso, constituyendo el espejo más fiel de los cambios del hombre».

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