Las inconsolables lágrimas de LeBron James y la espeluznante carta de Lamar Odom: «Preferiría que Dios me hubiera llevado»

Inexplicablemente, la jornada NBA del domingo se disputó, pese a la contrariedad de casi todos los jugadores -entre ellos Marc Gasol: «no era momento de jugar al baloncesto»-. Kyrie Irving, por ejemplo, se negó a vestirse de corto. Los más cercanos a Kobe Bryant eran, evidentemente, los más afectados.

El dolor fue el denominador común y las lágrimas inconsolables de LeBron James cuando se enteró de la fatal noticia, al aterrizar con el avión en Los Ángeles de regreso de Filadelfia tras su partido contra los Sixers, una de las imágenes del domingo negro. Sólo un día antes le había superado como tercer máximo anotador de la NBA.

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Devastado LeBron James por la noticia del fallecimiento de Kobe Bryant.

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También conmovedora resultó la carta que Lamar Odom hizo pública en sus redes sociales. El ala-pívot fue compañero varios años de Kobe y junto a él y a Pau Gasol, logró dos anillos con los Lakers. Su relación era muy íntima, hasta tal punto que Bryant fue una de las pocas personas que fue a visitarle cuando se encontraba al borde de la muerte por culpa de una sobredosis.

«Estas imágenes son sólo la punta del iceberg de nuestra relación», comenzaba Odom su mensaje, acompañado de fotografías junto a su ex compañero. «Me enseñó tantas cosas en la vida que eran necesarias dentro y fuera de la cancha. En la cancha me enseñó a forjar defensas y a tomarme mi tiempo. Cómo hacer que ganar fuera mi objetivo final», continuaba.

«Fuera de la cancha me enseñó a firmar mis propios cheques. Por supuesto, cualquiera que conozca mi historia sabe que he sufrido muchas pérdidas, pero la única pérdida con la que puedo comparar esto es cuando perdí a mi hijo. A pesar de que nuestra relación no era padre / hijo, era más como si él fuera un maestro y yo como su hermano. Me alegro de ser el ying para tu yang, en lo que respecta al vestuario. Fue un placer. Ni siquiera podía recuperar el aliento hoy cuando escuché esta noticia. Sólo sabía que en caso de accidente hubiese sido el único superviviente, porque de algún modo habría saltado y aterrizado por sí mismo. Estoy pensando en uno de tus saltos iniciales, con un codazo a Sasha [Vujacic] en el pecho», proseguía Lamar, recordando el fallecimiento de su hijo de seis meses por muerte súbita.

«Verlo jugar era una locura. Si tú metías 8-9 tiros en un calentamiento podías considerar que lo habías hecho bien, pero ¡yo le he visto meter 13 o 14 seguidos! Aún sigo esperando a que la prensa saque algo malo. Dios se llevó a mi hermano muy pronto. Sé que he pasado por mis propias cosas en la vida consumiendo drogas y no siendo bueno conmigo mismo. Cuando pasé por esa situación de coma fue como si Dios hubiera venido a mí y me dijese que nos llevaríamos y perdonaríamos a Kobe. Hubiese preferido eso. ¡En honor a mi hermano, mañana me levanto a las cuatro de la mañana para ir al gimnasio! ¡Gigi se fue a darte asistencias! Te amo, hermano», concluyó.

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