Quién es Charles Leclerc, el chico pobre de Mónaco que quiere ser rey en la Fórmula 1

Se suele afirmar que los cuentos de hadas tienen finales felices. Charles Leclerc nació en La Condamine, una de las tres ciudades que componen el Principado de Mónaco. Si bien su vida estuvo marcada por tres pérdidas de seres queridos (una reciente, la de su colega y amigo Anthoine Hubert), vive un presente deportivo de ensueño. A pesar de ser el piloto más joven e inexperto que contrata Ferrari desde el mexicano Ricardo Rodríguez en 1961, el monegasco redondeó este domingo una semana de lujo logrando sus dos primeras victorias en la Fórmula 1 en circuitos legendarios como Spa-Francorchamps, en Bélgica, y Monza, la catedral italiana.

Leclerc vino al mundo un 16 de octubre de 1997. Heredó la pasión por el automovilismo de su padre, Hervé quien entre 1983 y 1988 corrió 22 competencias en la Fórmula 3. Luego acompañó a su pequeño hijo en su carrera deportiva. Los inicios fueron en la pista de su amigo francés, Philippe Bianchi, en Brignoles, localidad ubicada entre Marsella y Niza. Philippe era padre de Jules, también piloto, ocho años mayor que Charles, pero de quien se hizo muy amigo.
A mediados de 2010, Hervé se dio cuenta de que no tenía presupuesto para que su hijo termine la temporada de karting. Entonces Jules Bianchi habló con su manager, Nicolas Todt, titular de All Road Management, empresa que representa pilotos. Es hijo de Jean Todt, quien fue el director deportivo de la etapa más gloriosa de Ferrari entre 2000 y 2004 con los cinco títulos seguidos de Michael Schumacher.

Charles festeja uno de sus triunfos en karting.

Charles festeja uno de sus triunfos en karting.

El galo desde hace una década preside la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Los contactos estaban hechos y tanto Jules como Philippe intercedieron con Nicolas para que lo ayude de forma económica a Charles. El «ojo clínico» estuvo y llegaron los 250.000 euros para mantenerlo al chico monegasco en otra temporada internacional de karting. Vaya si respondió y en 2011 se consagró en el principal certamen de la especialidad, el de la Comisión Internacional de Karting (CIK) de la FIA, ese título que por ejemplo Ayrton Senna intentó ganar sin suerte hasta sus 22 años.
«Le decía a mi padre que estaba muy enfermo para ir al colegio, para hacerle que me llevase al karting. Yo manejaba hasta que me quedaba sin combustible y, de camino a casa, le decía: ‘Esto es lo que quiero hacer'», afirmó Leclerc en un vídeo repasando su trayectoria para la web oficial de la F-1. «Cuando terminaba segundo, mi padre no era el más feliz, así que me centré en las victorias. Sólo me vale ganar, para asegurarme de que él aún sonríe. Mi padre y Jules siempre me enseñaron a mantener los pies en el suelo y a no parar de esforzarme. Creo que ellos estarían orgullosos viéndome ahora», agregó.

Leclerc en las calles de Mónaco, con su Ferrari de paseo.

Leclerc en las calles de Mónaco, con su Ferrari de paseo.

Como en los cuentos de hadas, Charles era una especie de versión masculina de Cenicienta, un plebeyo que empezaba a encaminarse hacia la felicidad. Siguió en el karting. 2012 y 2013 fueron años de mucho aprendizaje y subcampeonatos en europeos y mundiales, detrás de un chico holandés llamado Max Verstappen. En 2014 tuvo su primer año corriendo con monopostos, donde fue subcampeón de la Fórmula Renault 2.0 Alps detrás de otro holandés, Nick de Vryes.

Pero aquél año también comenzó a vivir uno de sus grandes golpes personales. Su gran amigo Jules, que ya integraba la Academia de Pilotos de Ferrari y era corredor de F-1, se accidentó contra una grúa que intentaba retirar el auto del alemán Adrian Sutil en Suzuka, Japón. La carrera debió haberse neutralizado antes… Por las consecuencias del golpe, el 17 de julio de 2015 el joven Bianchi falleció.
Aquel hecho lo marcó. Aunque Charles continuó y esa temporada fue cuarto en el campeonato europeo de Fórmula 3 y segundo en el Gran Premio de Macao, uno de los tres más importantes de la especialidad junto al Máster de Zandvoort, en Holanda y el GP de Mónaco, donde corrió su padre. Por sus méritos y también por las referencias que dio el recordado Jules, Ferrari lo incorporó a su programa de jóvenes pilotos. En 2016 logró el título de GP3 (hoy F-3). Mientras que en 2017, unos meses antes de coronarse en la Fórmula 2, llegó otra terrible pérdida…

Su papá Hervé, de apenas 54 años, estaba muy enfermo. En sus últimos días fue a visitarlo y le contó una mentira piadosa: «Papá, voy a correr en Fórmula 1 en 2018». Su padre falleció el 20 de junio de 2017 y en ese momento Charles no tenía ningún contrato firmado con ningún equipo de la Máxima para el año próximo. Solo quiso brindarle felicidad en sus últimas horas. Aunque en realidad se adelantó ya que al finalizar esa temporada se confirmó su llegada Alfa Romeo, equipo satélite de La Rossa. «Nunca lo he superado, quizás nunca lo haré. Pero nunca tuve dudas sobre continuar. Todo lo que siempre he querido ha sido correr», afirmó Charles sobre el fallecimiento de su padre.

Charles festeja con su padre Hervé, en la época del karting. Como falleció en 2017 nunca pudo mostrarle a su papá el logro de llegar a la F1, pero se lo adelantó con una mentira piadosa.

Charles festeja con su padre Hervé, en la época del karting. Como falleció en 2017 nunca pudo mostrarle a su papá el logro de llegar a la F1, pero se lo adelantó con una mentira piadosa.

Ya en F-1 en 2018 se destacó por su regularidad y talento. Era una carta fuerte de Ferrari hacia el futuro. El 17 de marzo de 2019, con 21 años y 152 días, se convirtió en el segundo piloto más joven e inexperto en debutar en Ferrari, detrás del mexicano Ricardo Rodríguez cuando corrió en 1961 con 19 años y 208 días. Este año Leclerc tomó el lugar del finlandés Kimi Räikkönen, nada menos, el último campeón con el equipo italiano, allá por 2007.

En su temporada debut con Ferrari, Charles superó en la performance a su compañero de equipo, el alemán Sebastian Vettel. En la segunda fecha en Bahréin obtuvo la primera de sus cuatro poles positions contra solo una del cuatro veces campeón mundial (2010 a 2013). En el presente ejercicio también supera al germano en triunfos (2 a 0), en puntos (182 vs.169), podios (7 a 6) y empatan en récords de vueltas, dos para cada uno. Algunos trascendidos de medios europeos afirman que Vettel tendría los días contados en Maranello y que en 2020 podría volver el español Fernando Alonso (este fin de semana visitó el box y el corporativo rojo).

Por otro lado, si no fuese piloto tal vez Charles por su facha podría haber sido modelo o actor. Incluso le gusta la moda y la música. Toca la guitarra y el piano. Escucha todos los géneros, salvo el rap y la música clásica, pero si tiene que elegir se queda con Coldplay. Tiene dos hermanos, el más joven, Arthur, de 18 años que sigue sus pasos en el campeonato alemán de F-4. El mayor, Lorenzo (30), trabaja en una empresa que asesora inversiones. Charles vive en Montecarlo con un novia, una  italiana de 21 años llamada Giada Gianni.
Volviendo a lo deportivo, el último domingo Leclerc se metió en el bolsillo al público ferrarista que no celebraba una victoria de su equipo en casa desde 2010, cuando ganó el propio Alonso. Charles demuestra que no solo es prolijo y rápido. Tiene pasta y temperamento. Para lograr su triunfo este domingo supo plantársele al inglés Lewis Hamilton, en una maniobra al límite prevaleciendo ante el piloto de Mercedes al llegar a una de las chicanas de Monza.

Leclerc en el Gran Premio de Austria.(Reuters)

Leclerc en el Gran Premio de Austria.(Reuters)

Contando desde 2014 cuando se inició en monopostos hasta su última carrera de este fin de semana, Leclerc suma un total de 129 competencias, 18 victorias, 20 poles positions, 15 récords de vueltas y 49 podios (casi tres por carreras). Integra una generación de jóvenes que pisa fuerte como el mismo Verstappen (Red Bull / 21 años), Lando Norris (McLaren / 19), Lance Stroll (Racing Point / 20), Pierre Gasly (Toro Rosso / 23), Alexander Albon (Red Bull / 23), George Russell (Williams / 21) y Esteban Ocon (22), que volverá en 2020 de la mano de Renault. Son el presente y futuro de la F-1.

En una temporada en la que Ferrari venía golpeada ante el aplastante dominio de Mercedes y en la que es solo cuestión de tiempo para que Hamilton abroche su sexta corona, Leclerc le dio vida a Scuderia. La fiesta que desató el domingo en Monza lo dice todo. Su padre anhelaba con que llegara a la Máxima. Lo logró. También soñaba con que su hijo fuese campeón mundial. Hervé puede descansar tranquilo ya que Charles se encamina a ser un número uno. Algún día será el rey de la F-1. Será ese indeclinable final feliz de este cuento hadas.

Relacionado

Deja tu comentario