El Ibex 35 ni se inmuta tras el ‘tetris’ político del 10-N: ¿Qué escenarios barajan ahora los mercados?

Tras el cierre de urnas y el recuento electoral, hoy era día para sacar conclusiones del 10-N. Una cosa es el panorama político, donde la reflexión más inmediata apunta al aumento de la incertidumbre y la fragmentación para intentar conformar un nuevo Ejecutivo, y otra cosa son los mercados, que apenas se han inmutado por el tetris parlamentario que ha quedado en España.

El Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,06%, hasta los 9.388 puntos, tras una sesión en la que se ha mantenido prácticamente inalterable en torno al nivel del -0,4%. Su retroceso, de hecho, ha sido de los más bajos entre sus comparables europeos que, salvo en el caso de París (+0,15%), también han arrancado la semana en negativo: el Dax de Fráncfort (-0,15)%; el Ftse 100 de Londres, (-0,42)% y el Ftse Mib de Milán (-0,19)%.

Echando un vistazo atrás a la reacción post-electoral del Ibex desde que existe este selectivo (año 1992), la ligero descenso de este lunes es el más bajo de toda la serie, con la excepción de los comicios del pasado 28 de abril de 2019, cuando registró un avance del 0,12%, según los datos facilitados por Bolsas y Mercado Españoles (BME). Unos registros muy alejados de la caída del 5,22% que anotó el 4 de marzo de 1996, tras la primera victoria de José María Aznar (PP) frente a Felipe González, o del descenso del 4,15% que anotó el 15 de marzo de 2004, tras la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) a La Moncloa.

El 20 de noviembre de 2011 supuso el desembarco de Mariano Rajoy como presidente del país y la Bolsa reaccionó un día después con una bajada del 3,48%, casi el mismo porcentaje que cuando cuatro años después revalidó su victoria (-3,62%).

Nada que ver con lo que ha ocurrido este lunes. Se diría que la calma y la ausencia de preocupación han sido la tónica entre los inversores a la hora de valorar el resultado electoral. El PSOE ha ganado con 120 escaños, aunque ha retrocedido tres respecto a la cita del pasado 28 de abril; el PP ha recuperado parte del terreno perdido entonces pero, con sus 88 asientos, se ha quedado lejos del objetivo de 100 que se había marcado la formación de Pablo Casado; Cs ha sufrido el mayor descalabro al dejarse 47 escaños -y al líder de su partido- entre cita y cita electoral, hasta los 10 conquistados ahora, al contrario que Vox, que ha escalado hasta convertirse en tercera fuerza del arco parlamentario con 52 representantes. Unidas Podemos, por su parte, retrocede hasta 35 escaños y será una de las claves de cara al periodo de negociaciones que se abre ahora para intentar articular una mayoría de gobierno.

POCAS SORPRESAS

A nivel político queda mucho por decir y negociar; en los mercados, los resultados no cambian significativamente los escenarios sobre los que trabajaban los bancos, gestoras y firmas de inversión en general: poca sorpresa, aunque más fragmentación y polarización.

«A medio plazo, estas elecciones traen más polarización con la extrema derecha y los partidos nacionalistas como los verdaderos ganadores,mientras el espacio central se está vaciando. No es una buena noticia para construir el gran consenso que España necesita para enfrentar los desafíos pendientes», resume Rubén Segura Cayuela, economista jefe para Europa de Bank of America Global Research. «Más allá de eso, nada cambia realmente. Es probable que se establezca el statu quo y, por lo tanto, los mercados no deberían preocuparse mucho por el momento«, apunta en su comentario sobre los comicios españoles.

Albert Rivera durante el anuncio de su dimisión como líder de Cs.

La prima de riesgo, probablemente el indicador que más gráficamente recoge el impacto de la incertidumbre política, no se ha resentido especialmente al situarse en 67 puntos. Dario Messi, analista de Renta Fija de Julius Baer, relaciona más ese comportamiento con los efectos de la flexibilización monetaria del BCE que con el tablero nacional: «Aunque los rendimientos aumentaron sustancialmente la semana pasada, todavía están en niveles históricamente bajos. Los bonos del gobierno de la periferia europea se beneficiaron de los programas QE», explica. Los rendimientos del bono español a 10 años se han situado en 0,43%, frente al -0,25% del bund alemán que se toma como referencia comparativa.

En el principal selectivo de la Bolsa española, los retrocesos han estado liderados por CaixaBank (-1,04%), Cellnex (-0,88%) e Iberdrola (-0,78%), mientras que Indra (+1,73%), Meliá (+1,27%) y Siemens Gamesa (+1,22%) han encabezado las subidas.

POSIBLES ESCENARIOS

A bote pronto, dos conclusiones se abren paso hoy en los análisis de las principales firmas: la primera, que una alianza entre los dos grandes partidos del país, PSOE y PP, tiene pocas probabilidades de producirse y la segunda, que el escenario más plausible es una coalición de izquierdas con el apoyo de las formaciones regionales independientes.

«Seguimos pensando que la formación de un gobierno de coalición liderado por el PSOE con Podemos y Más País y el apoyo de los partidos nacionalistas sigue siendo el resultado más probable», asegura Barclays.

De los cuatro escenarios que maneja la entidad, la coalición de derechas PP, Cs y Vox (que sumaría 150 asientos) es el más improbable porque le faltarían apoyos para lograrlo; tampoco concede demasiada viabilidad a una gran coalición entre socialistas y populares, «dadas las diferentes posturas sobre temas cruciales como Cataluña, política fiscal, reforma del mercado laboral, así como la falta de confianza entre los líderes políticos de los partidos».

Para Gilles Moëc, economista jefe de AXA Invesment Managers, «es factible para la coalición de izquierda conseguir el apoyo de las formaciones políticas regionales, mientras que será prácticamente imposible para el bloque de derechas lograr esto. En conclusión, es posible que Pedro Sánchez pueda retener el poder, pero con un Gobierno que será bastante frágil». Eso sí, recuerda que «llegar a acuerdos con los partidos regionalistas no va a ser nada sencillo en el contexto de una prolongada crisis en Cataluña».

Para Dario Messi, analista de Renta Fija de Julius Baer, «el resultado es aún más complicado [que tras el 28 de abril] y formar Gobierno no será fácil».

Tampoco descartan por completo unas nuevas elecciones, que serían las quintas en cuatro años. «O se obtiene el statu quo, un gobierno minoritario del PSOE que trabaje con el resto de la izquierda, o nos dirigimos a otra elección (poco probable, pero no se puede descartar nada)», señala Rubén Segura. En esta misma línea, el análisis de Barclays apunta que «la incertidumbre es muy alta y otros escenarios, incluidas las nuevas elecciones, no deberían descartarse por completo».

IGUALADOS A EUROPA

Tras la fragmentación, los otros conceptos que sobrevuelan los análisis de la jornada post electoral son fragilidad, inestabilidad, bloqueo y parálisis. Y todo eso, aseguran, coloca a España en la misma situación que otros países Europeos.

«La situación de España nos lleva a lo que es una de las características generales de la política europea en estos momentos: la casi parálisis. La nueva coalición de Italia es frágil; la coalición en Alemania afronta sus propios desafíos, mientras el liderazgo de Merkel se desvanece. Y París continúa generando ideas para un nuevo «salto europeo», pero independientemente de cómo se reciban las propuestas francesas, la realidad es que es muy difícil avanzar cuando los Gobiernos nacionales de muchos países están afrontando sus propios dilemas existenciales», recoge Gilles Moëc.

«Las elecciones de este fin de semana son una representación simbólica de las tendencias y obstáculos actuales que enfrenta el Viejo Continente», explica también Dario Messi. El reto a partir de ahora es ver cómo hacen frente a esos obstáculos.

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