La CNMV advierte de su «preocupación» por las prácticas irregulares de empresas cotizadas

Las últimas novedades en la investigación que sigue la Justicia sobre BBVA e Iberdrola y su presunta vinculación con el ex comisario de Policía José Manuel Villarejo han llevado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a mostrar públicamente su «preocupación» como supervisor de los mercados en España por su posible impacto en la imagen y la reputación en las compañías del país.

Así lo ha dejado patente la institución presidida por Sebastián Albella en un comunicado publicado este lunes en el que asegura que «los casos de presuntas prácticas irregulares en algunas sociedades cotizadas que se han conocido en los últimos meses, algunos de los cuales han dado lugar a actuaciones de la jurisdicción penal, son motivo de preocupación para la CNMV como entidad supervisora del mercado de valores español».

La Comisión advierte del impacto que este tipo de casos puede ocasionar en las decisiones de los inversores hacia nuestro país. «Aunque sólo afecten a algunas empresas o sean imputables a un número reducido de personas, este tipo de situaciones puede comprometer la imagen y reputación de nuestro mercado de valores. La creciente importancia que dan los inversores, incluidos los grandes inversores internacionales, a los aspectos relacionados con la ética en sus decisiones de inversión hace especialmente relevante la cuestión», asegura la nota.

Aunque la CNMV no hace referencia a ninguna empresa en particular, su pronunciamiento se publica unos días después de que Francisco González, ex presidente del BBVA, y varios representantes de la entidad declarasen hayan declarado en el marco de la investigación que sigue la Audiencia Nacional por la presunta contratación de Cenyt, la sociedad vinculada al ex comisario Villarejo, para impedir que Sacyr se hiciese con el control del banco.

La otra gran cotizada bajo la lupa de la justicia es Iberdrola y la supuesta contratación de Villarejo para espiar a políticos y empresarios rivales.

CAMBIOS

Ante esta situación, la CNMV ha aprovechado para recordar a las firmas cotizadas los instrumentos que tienen a su disposición para actuar en casos como estos y les ha instado a exigir responsabilidades cuando se confirmen las irregularidades. «Las sociedades cotizadas y emisoras deben tratar de impedir o reducir al máximo la probabilidad de que se produzcan prácticas de carácter irregular y asegurar, en cuanto se detecten, el cese en ellas y la exigencia de responsabilidades», reza la nota del supervisor.

Además, la institución está analizando la posibilidad de reforzar las recomendaciones del Código de Buen Gobierno y ha pedido a las empresas que comuniquen las irregularidades detectadas «en los primeros informes (EINF y IAGG) que se elaboren tras el momento en el que se haya tenido conocimiento» de las mismas.

Se trata, en concreto, de la información no financiera (EINF) y el informe anual de gobierno corporativo (IAGC), donde están obligadas a detallar sus principales riesgos, «incluidos los derivados de la corrupción, así como a aquellos que, en su caso, se hubieran materializado en el ejercicio».

La Comisión extiende además las exigencias a los niveles más alto en el gobierno de las corporaciones, a los que pide establecer políticas y controles adecuados para prevenir la corrupción y demás prácticas irregulares, así como para la identificación, evaluación, gestión y control de los riesgos y de los potenciales impactos asociados. «Asimismo, es esencial que se cercioren de que las políticas y controles se aplican con el máximo rigor», indica, considerando además «especialmente relevante», en general, el papel en este ámbito de los consejeros independientes y de los demás consejeros externos, «ya que a todos ellos corresponde una función de contrapeso con respecto a los consejeros ejecutivos».

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