Arranca el ‘impeachment’ televisado

El Ucraniagate pasa a ser retransmitido en directo. A partir de mañana, parte la investigación de la presunta presión por parte de Donald Trump al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que éste investigara al hijo del principal candidato demócrata en 2020, Joe Biden, va a ser emitida por la televisión.

En Washington, los bares abrirán antes, para que la gente vea los testimonios, como si se tratara de un partido de fútbol. Pero, fuera de la capital estadounidense, la gente no prestará tanta atención a este lío, así que aquí va una pequeña guía para explicarlo.

¿QUIÉNES VAN A IR A DECLARAR?

Mañana, el máximo representante diplomático de EEUU en Ucrania, William Taylor, autor del mensaje de texto al embajador estadounidense ante la UE, Gordon Sondland, en el que afirmaba que «es una locura retirar la ayuda militar para ayudar a una campaña política«, y el también diplomático George Kent, que ha acusado al abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, de interferir en la diplomacia estadounidense en ese país. El viernes es el turno de la ex embajadora de EEUU en Ucrania, Marie Yovanovitch, que fue cesada por no ceder a las presiones de Trump y Giuliani de que Zelenski debía investigar a Hunter Biden, y que ha dicho que se sintió amenazada por el equipo de Trump, y ha declarado que Giuliani ha antepuesto sus intereses económicos a la seguridad nacional de EEUU.

¿POR QUÉ LAS AUDIENCIAS SON AHORA PÚBLICAS?

Por dos razones. Una: los líderes demócratas creen que tienen evidencia suficiente para llevar el caso ante la opinión pública. Las primeras personas que van a hablar ya han acusado directamente a Rudy Giuliani, a Sondland y a Donald Trump en audiencias a puerta cerrada bajo juramento. Es de prever que su testimonio no cambie. Y dos: así, los demócratas dan la oportunidad a los republicanos de ejercer la defensa de Trump en público. Hasta ahora, los seguidores del presidente, y el propio Trump, afirmaban que, al ser a puerta cerrada, las audiencias no les daban oportunidad de defensa. Incluso llegaron al extremo de difundir en redes sociales que en las audiencias no había congresistas republicanos, lo que no es cierto.

¿POR QUÉ HASTA AHORA NO LO HAN SIDO?

Porque los demócratas no han querido. La oposición prefería que los testimonios fueran a puerta cerrada para controlar las filtraciones e ir montando poco a poco el caso en favor del impeachment de Donald Trump. Al no tener la presión de los medios de comunicación, los testigos pueden hablar con más libertad. Por esa razón, los primeros en testificar son diplomáticos que ya lo han hecho, y cuyas palabras apoyan la causa del juicio político del presidente. Presumiblemente, se van a reafirmar en sus declaraciones, lo que debería, al menos en teoría, hacer que la opción del impeachment, sea más popular entre los votantes.

¿CÓMO VAN A SER LAS AUDIENCIAS PÚBLICAS?

R.: Fundamentalmente, como las que se han celebrado a puerta cerrada, es decir, con demócratas y republicanos haciendo preguntas a los testigos.

¿HAY PRECEDENTES?

Sí. El posible impeachment de Donald Trump sigue la pauta del escándalo del Watergate, en el que el Congreso llevó a cabo la investigación. En el impeachment de Bill Clinton, sin embargo, fue una investigación llevada a cabo por un fiscal especial, Kenneth Starr, lo que desató el proceso. Clinton sufrió un impeachment que salió adelante con éxito. Pero el Senado rechazó cesar el presidente. Nixon, sin embargo, dimitió antes de que se lanzara el impeachment.

¿QUÉ ES ESO DEL IMPEACHMENT?

R.: Piense en un juicio en la Audiencia Nacional. Primero el juez instructor lleva a cabo una investigación: eso es lo que están haciendo ahora los comités de la Cámara de Representantes que llaman a los testigos a declarar. Después, el fiscal decide si ve indicios de delito: eso es lo que deberá hacer el Comité de Asuntos Judiciales de la Cámara de Representantes cuando eleve su informe al pleno. A continuación, el juez imputa al acusado: eso es el impeachment, que no se trata de otra cosa que una votación en el pleno de la Cámara. Finalmente, el caso va a juicio: ése es el juicio político, que se lleva a cabo en el Senado, donde se debe decidir si se destituye al presidente. Ahora estamos en la primera fase. La novedad es que, por seguir con el ejemplo judicial, el juez instructor ha permitido la presencia de la prensa en algunos interrogatorios a testigos.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

Grandes titulares. Todo esto se trata de política. El objetivo de los demócratas es convencer a la opinión pública de que el impeachment debe ser lanzado. El de los republicanos, de que esto es un montaje.

¿CUÁL VA A SER LA ESTRATEGIA DE CADA PARTIDO?

Similar a la de las audiencias por el Rusiagate. Los demócratas van a tratar de ceñirse de manera estricta al escándalo. Los republicanos van a intentar cuestionar la fiabilidad de los testigos y, en particular de dos personas: el funcionario de la CIA que denunció la presión de Trump a Zelenski, y Hunter Biden. De hecho, la semana pasada los republicanos solicitaron que Hunter Biden fuera llamado a declarar ante la Cámara de Representantes. Pero los demócratas tumbaron la idea.

O SEA, QUE SE TRATA DE POLÍTICA, NO DE JUSTICIA.

Exacto. El impeachment es un proceso político. El único criterio que van a tener en consideración demócratas y republicanos es cómo les va a afectar esto a sus posibilidades de ser reelegidos en 2020.

¿CUÁL VA A SER EL CÁLCULO DE CADA PARTIDO?

Una parte considerable de los demócratas procede de distritos electorales que o ganó Trump o son indecisos. Por consiguiente, esos congresistas solo lo votarán a favor del impeachment si en estas audiencias públicas logran aumentar el apoyo a ese proceso de modo que ningún congresista corra el peligro de que un ‘sí’ le cueste el escaño. Entre los republicanos, sin embargo, Trump tiene una popularidad del 83%, por lo que es de esperar que todos los representantes de esa formación voten «No».

¿QUÉ OPINAN LOS VOTANTES?

Las encuestas revelan una ligera mayoría a favor del impeachment y de la destitución de Donald Trump. Según la web especializada en estadísticas FiveThirtyEight, el 48% de los estadounidenses apoya el proceso, mientras que el 44,4% lo rechazan. De ahí que el impacto de estas audiencias en la opinión pública pueda decidir lo que pase en el futuro.

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