A 25 años del accidente que casi le cuesta la vida a Michael Jackson

Michael Jackson sabía que para ser un artista popular tenía que dejarse seducir por el marketing. Como se dice habitualmente, «la vio». Se dio cuenta de que para subsistir en el negocio, para convertirse en icono y ganar mucho dinero debía aliarse con grandes marcas. Y fue en 1984 que selló un acuerdo millonario con Pepsi grabando un videoclip que resultaría fatídico.

Thriller había salido en noviembre de 1982, pero la carrera solista de Michael terminó de hacerse fuerte en 1984. El disco que marcó un antes y un después en su vida pasó casi 40 semanas liderando los rankings mundiales y el rey del pop, con tan solo 25 años, llevaba cosechados 8 premios Grammy. Hace 35 años, Jackson vivía un momento de éxtasis que también sería el comienzo de una agonía.

La guerra de las colas

Los 80 comenzaron con una fuerte lucha entre las marcas de gaseosas más famosas del mundo. Coca Cola tenía el reinado de las bebidas cola y Pepsi estaba dispuesta a destronarla. La primera tenía por detrás un nombre de prestigio, clientes leales y una imagen familiar y tradicionalista. La segunda, buscaba despegarse y nada mejor que buscar un joven referente para pegarlo a su marca y ponerle rostro a la «nueva generación».

Roger Enrico es el nombre que suena cada vez que se vuelve sobre esta historia, él fue el principal impulsor de una de las movidas de marketing más arriesgadas, costosas y fructíferas. Enrico trabajaba para Pepsi y fue quien le acercó la propuesta a Michael Jackson que consistía en unirse a la marca, realizar algunos comerciales y llevarse 5 millones de dólares. El músico no sólo aceptó, sino que decidió cambiarle la letra a su hit «Billie Jean» por frases pegadizas que invitaran a tomar la gaseosa. Así nació uno de los comerciales más famosos de la historia y una fatalidad que torcería la vida de Michael para siempre.

El comercial completo Play

(Video: Youtube)

El acuerdo de Jackson con Pepsi consistía en dos spots publicitarios, una aparición pública en una conferencia de prensa y además, dejarse patrocinar por la marca en su gira mundial. El primer anuncio se hizo en 1983 y Jackson exigió un cambio en el guión: su cara no iba a aparecer por más de cuatro segundos. Los ejecutivos pusieron el grito en el cielo, pero el artista les dio una solución, aunque su rostro no se iba a ver mucho, sí se iban a mostrar sus clásicos guantes repletos de pequeños diamantes. El resultado fue impecable y el cliente estuvo satisfecho.

Un accidente con consecuencias a futuro

El 27 de enero de 1984 comenzó el rodaje del otro clip publicitario para la marca de gaseosa, el que será recordado porque terminó en una tragedia. «Siempre tuvo un equipo siguiendo todo lo que hizo», dijo tiempo después Aaron Walton, quien era asistente de marketing para Pepsi. Walton estaba en el estudio cuando una fatalidad acechó a la estrella y también estaban las cámaras filmándolo todo, incluso el detrás de escena. El pelo rizado de Michael se prendió fuego y las quemaduras avanzaron hasta su piel, lacerando su cuero cabelludo.

El momento del accidente Play

(Video: Youtube)

Parte del set de filmación se estaba incendiando y cuando las llamas alcanzaron al cantante, lejos de hacer un escándalo o enloquecer, siguió bailando. Enseguida se acercaron los técnicos a socorrerlo y él se dejó ayudar. Luego de las curaciones y los injertos de piel y cabello por los que tuvo que pasar, el ídolo comenzó a tratar su dolor físico con calmantes. Anestesiarse se convirtió en un modo de vida. Y en una manera de morir.

El video terminó por grabarse después y Michael Jackson nunca demandó a la marca ni a los productores de la pieza audiovisual, entendiendo que se trató simplemente de un accidente. De todos modos, ha trascendido que la compañía le habría sumado un millón y medio de dólares a la ya jugosa cifra inicial. Por las dudas. En el video terminado basta con estar atentos al segundo 0.29 para ver que los fuegos artificiales por detrás de la cabeza de Michael eran muchos.

Spot publicitario final con Michael Jackson Play

(Video: Youtube)

Un viaje de ida

A partir de ese accidente, la vida de Michael siguió adelante, pero diferente. El dolor físico era insoportable para él, no podía vivir sin estar anestesiado. Con los años, el bajo umbral de dolor se sumó a su obsesión por dormir cuando él lo creía conveniente y no cuando le venía el sueño. Como aliado perfecto encontró el Diprivan, nombre comercial del Propofol. Este medicamente no es un relajante, sino una potente anestesia que suele emplearse en procedimientos quirúrgicos.

Con el tiempo fue acusado por abuso sexual infantil, en 1993, pero aunque el caso civil no llegara a la corte por un arreglo extra oficial con la familia de la supuesta víctima, el desprestigio ya había comenzado a surtir efecto. Nuevamente en 2005 volvió a ser juzgado y absuelto, fue padre de Michael Joseph Jackson Jr., de Paris-Michael Katherine Jackson y de Prince Michael Jackson II y siguió sacando discos. Su mente no paraba y su cuerpo, menos.

Cuando a comienzos de 2009, el artista anunció su maratónica gira This is it, nadie pensó que su salud y su psiquis estuvieran tan comprometidas. Pero el 25 de junio de ese año, después de haber ensayado de manera extenuante y de haberse inducido al sueño de un modo brutal, Michael Jackson era hallado muerto en su residencia. Fue llevado al hospital con más formalidad que esperanza… ya sabían que no había retorno.

Su muerte fue repentina, pero su agonía había sido lenta. Esa inclinación al mundo de los psicofármacos había comenzado aquel 27 de enero de 1984 cuando el fuego se le subió a la cabeza y el dolor se le instaló en el alma.

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