La momia Takabuti, una veinteañera egipcia que murió asesinada

Someter a una momia faraónica que habitó Egipto hace 2.600 años a un moderno examen médico puede arrojar importantes sorpresas. Así ha ocurrido con Takabuti, una veinteañera cuyo cuerpo magullado ha residido en los últimos 185 años en Irlanda del Norte. Su reciente análisis ha desvelado que fue víctima de un asesinato y que era genéticamente más cercana a los europeos que a los actuales egipcios.

«Este nuevo estudio nos ayuda a comprender a Takabuti, pero también a ampliar el contexto histórico de los tiempos en los que vivió. El sorprendente e importante hallazgo de su herencia europea arroja luz sobre un momento crucial en la historia de Egipto», señala Rosalie David, egiptóloga de la Universidad de Manchester y una de las integrantes del equipo que ha firmado la investigación.

Durante meses, Takabuti -que probablemente fue ama de casa y vivió en la antigua Tebas, la actual ciudad egipcia de Luxor, durante la dinastía XXV (732-653 a.C.)- ha superado con estoicismo una sucesión de rayos X, tomografías computarizadas, pruebas de ADN, análisis de cabello y datación por radiocarbono. Un completo chequeo cuyo resultado ha sorprendido a los conservadores del museo de Ulster, en cuyas estancias se expone como una de las joyas de la colección.

«La huella genética H4a1 de Takabuti resulta relativamente rara porque no se ha hallado en ninguna población egipcia antigua o moderna«, arguye la genetista Konstantina Drosou. «Mis resultados, sin embargo, concuerdan con estudios previos que apuntan a que los antiguos egipcios eran genéticamente más similares a los europeos que a los árabes actuales», subraya la científica.

El examen ha abierto, además, una rendija a un homicidio sin resolver. La momia presenta una herida en la parte superior de la espalda, cerca del hombro izquierdo provocada por un brutal apuñalamiento que resultó mortal, según ha descubierto el escaneado. «La tomografía computarizada revela que Takabuti tenía una grave herida en la parte superior izquierda de su espalda, lo que debió causarle una rápida muerte», confirma el cirujano Robert Loynes.

«El escaneado también desvela características raras e inusuales del proceso de embalsamamiento», agrega el médico. El equipo que preparó al cadáver para su vida de ultratumba rellenó la cavidad producida por el cuchillo con cierto material. Una operación que durante décadas llevó a pensar a los científicos que se trataba del espacio de donde había sido extirpado el corazón.

Un órgano cuya presencia ha desvelado ahora la investigación. «La importancia de confirmar la existencia del corazón no puede ser subestimada porque en el antiguo Egipto este órgano era retirado en la vida de ultratumba y pesado para decidir si el difunto había tenido una buena vida. Si pesaba demasiado, el demonio Ammut se lo comía y el viaje en la otra vida fracasaría», detalla Greer Ramsey, conservador del museo norirlandés.

UN DIENTE MÁS DE LO NORMAL

No quedan aquí los enigmas resueltos por la tecnología. Takabuti, que fue adquirida en 1834 por el rico irlandés Thomas Greg y enviada a Belfast, tiene un diente más de lo normal -33 en lugar de 32-, «algo que solamente ocurre en el 0,02% de la población», recalca el estudio. «La nueva investigación nos ha permitido saber cosas fascinantes como la forma en la que su cabello pelirrojo fue peinado y rizado. Esto debe haber sido una parte importante de su identidad, ya que supuso un rechazo al típico estilo de cabeza rizada», desliza la bioarqueóloga Eileen Murphy.

Cuando desembarcó en Belfast, Takabuti recibió una lluvia de flashes y causó fiebre mediática. Se escribieron poemas en su honor y corrieron ríos de tinta en los periódicos a modo de reconcimiento póstumo.

«Con frecuencia se había comentado que proyectaba un semblante pacífico acostada dentro de su ataúd pero ahora sabemos que los momentos finales de su vida no tuvieron nada que ver la paz y que murió a manos de otro ser humano«, concluye Murphy.

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