La espiral de violencia se cobra otra vida en Bolivia

Un joven opositor asesinado y una alcaldesa oficialista maltratada y pintada de rojo es el balance provisional de la espiral de violencia que crece incontrolada en Bolivia. Mientras la mayor parte del país miraba a la capital, a la que esta noche (madrugada en España) llegó Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, para instar a la dimisión del presidente Evo Morales, los enfrentamientos se recrudecían en Cochabamba durante la jornada número 17 de las protestas nacionales.

Morales expresó su pesar por la muerte de Guzmán, aunque culpó a los grupos políticos que «alientan el odio racial», que forma parte del relato oficial de estos días. También se solidarizó con la alcaldesa Arce, «vejada cruelmente por expresar y defender sus ideales y los principios de los más pobres».

La Misión Electoral de la OEA, que realiza en estos días una auditoría sobre los comicios generales del 20-O, condenó los actos de violencia de las últimas horas y llamó de forma urgente a la calma. «La violencia no tiene lugar en democracia», constató a través de un comunicado.

Más allá del pulso político y callejero que se desarrolla en La Paz, los enfrentamientos se multiplicaron sobre todo en Quillacollo y en la ciudad de Cochabamba. Grupos oficialistas quisieron forzar la retirada de los bloqueos opositores y en la batalla consiguiente murió el joven Limbert Guzmán, que se manifestaba en contra del «fraude electoral» y participaba de un bloqueo. Más de medio centenar de personas resultaron con heridas y lesiones, en su mayoría provocados por pedradas y palazos.

Una turba enfurecida asaltó poco después el Ayuntamiento de Vinto, vejando gravemente a su alcaldesa y quemando las instalaciones municipales. La oficialista Patricia Arce fue secuestrada, arrastrada por la calle, le cortaron el pelo y le pintaron de rojo en una especie de linchamiento salvaje. Todo ello con el objetivo de que presentase su renuncia tras ser acusada de jalear a los grupos oficialistas en contra de los jóvenes opositores.

La Policía finalmente pudo rescatarla, pero este hecho violento confirma el descontrol que ha tomado algunas zonas del país. Las mismas Fuerzas del Orden buscan todavía a los dirigentes oficialistas acusados de complicidad en el asesinato de dos opositores durante las protestas de la semana pasada.

Los médicos que se manifestaban en la capital contra el gobierno también fueron agredidos desde los tejados por empleados públicos, quienes les lanzaron artefactos pirotécnicos.

El reflejo del odio que crece en el país se trasladó hasta las inmediaciones del aeropuerto en El Alto, cerca de la capital, donde ambos bandos se concentraron para «recibir» a Camacho, apenas separados por unos metros de cemento y por la Policía, retándose y dispuestos a saltar unos sobre otros.

El líder oriental pudo desplazarse finalmente hasta la capital, tras el fracaso del martes, cuando ya intentó hacer entrega de la carta de renuncia del presidente. Ese día los seguidores de Evo lo impidieron al tomar el aeropuerto por la fuerza. La Policía forzó la evacuación del líder de Santa Cruz en un avión de regreso a su ciudad, impidiendo así que los famosos «ponchos rojos» (brigadas de choque de la revolución indígena) secuestraran como pretendían al líder rebelde para juzgarle por supuesto racismo.

«Quiero agradecer al pueblo boliviano haberme acompañado en esta cruzada, esto generó la unidad de todos por una sola causa. Ya llegué, vinimos a buscar la paz del país», anunció Camacho a través de Facebook.

Carlos Mesa, candidato opositor, intentó reunirse con el líder cívico en el aeropuerto, pero las fuerzas policiales se lo impidieron. Acompañado por el expresidente Jorge «Tuco» Quiroga, exigió a la Policía que resguardase a sus seguidores.

Camacho representa a un sector más derechista de la oposición frente a Mesa, más centrista. Mientras el primero exige la dimisión inmediata de Morales, el segundo apuesta por la repetición electoral ante el «escandaloso fraude» producido en las elecciones del 20 de octubre.

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