El Tribunal Supremo de Brasil abre la puerta a que Lula deje la cárcel

El Tribunal Supremo Federal de Brasil tomó la noche de este jueves una decisión que abre las puertas para que el ex presidente Lula da Silva deje la cárcel en los próximos días. Por una mayoría muy ajustada (seis votos a cinco) los jueces decidieron que nadie puede empezar a cumplir condena hasta que no se hayan agotado todos los recursos.

No se trataba de una decisión sobre el caso específico de Lula, sino sobre si es constitucional empezar a cumplir condena después de una sentencia en segunda instancia. Es el caso de miles de presos en Brasil. Y el de Lula.

El ex mandatario fue condenado primero por el ex juez Sérgio Moro y después la condena fue refrendada por una corte de apelación, la segunda instancia. Poco después, entró en la cárcel. Cumple una condena de ocho años y diez meses de cárcel por presuntos delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero, pero sus abogados interpusieron recursos en instancias superiores, el Tribunal Superior de Justicia y el propio Supremo. Con la decisión de hoy, podrá esperar en libertad.

«Después de hablar con Lula este viernes llevaremos el juzgado de ejecución una petición para que se dé su inmediata puesta en libertad en base al resultado del juicio del Tribunal Supremo Federal», informaron los abogados en un comunicado minutos después de la decisión.

El efecto no es inmediato, la puesta en libertad deberá ser autorizada por la juez que se encarga de la ejecución de la sentencia de Lula, Carolina Lebbos, y la ley no estipula un plazo específico, aunque se espera que sea rápido. Mientras tanto, Lula sigue en la celda de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde se encuentra desde abril de 2018.

«El entendimiento de los jueces refuerza que el ex presidente está preso desde hace 579 días injustamente (…) Lula no practicó ningún acto ilícito y es víctima de ‘lawfare’, que, en el caso del ex presidente, consiste en el uso estratégico del Derecho para fines de persecución política», subrayaron.

En este sentido, los abogados recuerdan que lo más importante para el ex presidente son los recursos que buscan la anulación completa de su condena y que se le declare inocente. Hay dos peticiones en esta línea ante el Supremo argumentando que Moro (que ahora es ministro de Justicia) nunca actuó de forma imparcial, y que trabajó conjuntamente con los fiscales de la Operación Lava Jato para crear las condiciones óptimas para poder encarcelarle.

El fichaje como ministro de Justicia de Bolsonaro (que competía con Lula en la carrera electoral del año pasado) y los mensajes filtrados por el portal ‘The Intercept’ (que evidencian colaboración entre Moro y los fiscales) refuerzan esa tesis y dan alas a la posibilidad de que la condena sea anulada en un futuro próximo.

Lula está en la cárcel porque supuestamente recibió de manos de OAS, una de las empresas contratistas de Petrobras, un apartamento en la playa. Sería una especie de recompensa por el trato de favor dado a la empresa en la trama de corrupción que esquilmó a la petrolera estatal. Lula siempre negó que el apartamento fuera suyo y defiende que no hay ninguna prueba en su contra.

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