«Boris Johnson ha logrado capitalizar el voto del Brexit»

Sir John Curtice está considerado como el oráculo de la política británica. Profesor en la Universidad de Strathclyde, analista del NatCen Social Research, su presencia en la noche electoral en la BBC es casi un clásico desde 2005. A sus 65 años, y pese a advertir de que lo suyo no es el arte de la predicción, Curtice asegura que Boris Johnson ha sabido leer mejor la partida de «las elecciones del Brexit», mientras que Jeremy Corbyn puede pagar muy cara en la urnas su «neutralidad» ante el tema que divide sin remisión a los votantes británicos.

Pregunta.- Usted habla directamente de «las elecciones del Brexit». ¿Acaso no cuentan los otros grandes temas para la cita del 12-D?

Respuesta.- Para el 68% de los británicos, hoy por hoy, la prioridad es el Brexit. Por detrás vienen la sanidad pública (40%), la economía (26%) y todo lo demás, pero lo que de veras quieren los votantes es resolver finalmente la cuestión que ha devorado los últimos tres años y medio de debate público y que llegó a crear ese clímax en el Parlamento. Comparado con lo que vimos en Westminster, la verdad, la campaña está resultando muy anodina. Pero estamos efectivamente ante las elecciones del Brexit, todo lo demás (incluida la inmigración) queda en segundo plano.

P.- Boris Johnson pretende cambiar la aritmética en el Parlamento y culminar la salida de la Unión Europea. ¿Cómo está de cerca o lejos de lograr su objetivo?

R.- Esa es su intención: lograr un mandato para poder aprobar su acuerdo antes del 31 de enero. Toda su campaña ha estado centrada en ese mensaje, «completar el Brexit», y hasta cierto punto ha logrado marcar la pauta al resto de los partidos. Hasta ahora ha conseguido una distancia de seguridad de 10 o más puntos sobre los laboristas, pero el reto es mantener esa diferencia en la recta final, cuando el voto volátil acaba de asentarse. El objetivo final para los conservadores es lograr seis o siete puntos de ventaja, con eso les bastaría en principio. Por debajo de eso, tendríamos otra vez la posibilidad de un Parlamento colgado y las elecciones habrían sido en vano.

P.- ¿Qué le parece la estrategia de Jeremy Corbyn, decidiendo situarse «a los dos lados del debate del Brexit»?

R.- Me temo que su intento de complacer a los partidarios de la permanencia y de la salida no va a dejar contentos ni a unos ni a otros. Corbyn está replicando la estrategia de 2017, cuando lanzó su manifiesto cargado de propuestas económicas que calaron entre los votantes. Pero es que aquellas elecciones fueron distintas y no fueron explícitamente sobre el Brexit, que estaba ya siguiendo su curso. La situación política está si cabe más polarizada ahora. Para el 38% de los británicos, la fidelidad al Brexit (o a la permanencia) es hoy por hoy más importante que la fidelidad de partido. Hasta cierto punto, la fidelidad al Brexit, por las pasiones que levanta, es comparable con la fidelidad de partido que existía en los años 70.

P.- ¿Avanza Corbyn hacia una debacle electoral dejando el Brexit en segundo plano?

R.- Está por ver si su énfasis en las propuestas económicas funciona esta vez, pero yo estoy convencido de que la clave estará en cómo el Partido Conservador y el Partido Laborista son capaces de capitalizar, respectivamente, el voto a favor del Brexit y de la permanencia. La sociedad británica sigue profundamente dividida en dos mitades casi exactamente iguales. El Partido Conservador va sin embargo por delante en las encuestas porque ha logrado una mayor concentración del voto a favor del Brexit y ha robado el apoyo que tenía el propio Partido del Brexit. El Partido Laborista no ha conseguido sin embargo esa concentración de voto pro permanencia, que se disputan también el Partido Liberal-Demócrata y el Partido Nacional Escocés (SNP).

P.- En cualquier caso, el multipartidismo que se presagiaba hace unos meses está quedando al final en la típica partida entre conservadores y laboristas. ¿El Reino Unido es diferente al resto de Europa, también en esto?

R.- El bipartidismo clásico saltó realmente por los aires en 2015 con la irrupción del SNP como la fuerza mayoritaria en Escocia. Los dos grandes partidos salieron muy mal parados después del referéndum de independencia. Los conservadores recuperaron terreno con Ruth Davidson como líder en Escocia, pero han vuelto a desinflarse, y ese es un terrible hándicap para Boris Johnson. Si los conservadores pierden gran parte de sus 13 escaños en Escocia pueden tener difícil lograr la mayoría en el nuevo Parlamento. Hubo un tiempo en que es Escocia era también reducto laboristas con el 40% de escaños. Todo eso quedó atrás: el SNP vuelve a estar en alza con su mensaje proeuropeo y proindependencia y puede rondar esta vez los 50 diputados.

P.- ¿Cuál será el papel del Partido Liberal-Demócrata? ¿Se está pinchando el globo después del subidón en las europeas?

R.- Los liberal-demócratas vuelven donde solían, en torno al 15% del voto, lo que durante cierto tiempo les permitió ser el partido bisagra. Es el partido más claramente pro permanencia y tiene sus opciones en Londres y en el sur de Inglaterra. Pero el voto útil juega en su contra, tampoco les está funcionando muy bien esta campaña con el cambio de líder, a diferencia de las europeas. Los laboristas les robaron apoyo en cuanto se anunciaron las elecciones y es previsible que vuelva a ocurrir en la recta final.

P.- ¿Están los políticos británicos a la altura de las circunstancias?¿No estamos acaso ante una grave crisis de liderazgo?

R.- Estamos efectivamente ante unos políticos altamente impopulares. Johnson puede tener un tirón popular entre los conservadores del ala dura y partidarios del Brexit, que son quienes le han aupado hasta el poder, pero en el fondo sigue sigue siendo uno de los primeros ministros más impopulares de nuestra Historia en apenas cuatro meses en el poder. Jeremy Corbyn también es altamente impopular como líder de la oposición. Y eso por no hablar de Nigel Farage, que volvió a vivir sus 10 minutos de fama con las elecciones europeas, pero que sigue arrastrando su tremenda impopularidad entre la mayoría de los británicos y llevando al Partido del Brexit por la misma senda marginal que el Ukip.

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