Más de 6.000 pedófilos, impunes en España por la falta de policías y recursos

¿A cuántos pedófilos compartiendo pornografía infantil tienen controlados las autoridades españolas?

6346 en solo dos semanas. Un dato que corresponde a las direcciones IPs de pedófilos que aparecen en los programas policiales desarrollados por el Gobierno de Estados Unidos, y a los que tienen acceso las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en nuestro país.

En cada uno de estos casos, se está compartiendo pornografía infantil, un delito penado con hasta 9 años de prisión.

Sin embargo, las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior solo recogen 1.393 delitos a lo largo del pasado año. La diferencia entre ambas cifras (una en base a 14 días y otra a 365) tiene una explicación: la falta de personal y recursos para la vigilancia provoca que nadie trabaje con esa información ni persiga a los delincuentes.

Por eso, ni siquiera constan como «hechos conocidos», como se dice en argot policial. No existen ni de cara a la estadística.

Sin embargo, esta información procedente de la herramienta norteramericana a la que ha podido acceder PIXEL es sólo una parte de este aterrador dibujo.

El dato solo se circunscribe a un periodo de tiempo de 14 días durante el mes de julio de este año y que solo tiene en cuenta a programas de intercambio de ficheros – como BitTorrent, Ares, Emule o Freente- tipo P2P. Una cifra a la que habría que sumar a todos aquellos delincuentes sexuales que intercambian imágenes y vídeos pornográficos de menores a través de otras aplicaciones o plataformas como los chats de FacebookTwitterTelegram WhatsApp.

Además, tampoco tiene en cuenta los contenidos multimedia que se comparten visualizan y descargan a través de la Deep Web.

¿Y cuántos agentes de Policía y Guardia Civil están asignados a perseguir a estos delincuentes?

UNA EPIDEMIA QUE DEJA SECUELAS DE POR VIDA

«Durante una investigación, unos agentes se acercaron a un hombre -ya hecho y derecho y con hijos- para preguntarle por un sacerdote abusador que había trabajado en un colegio y cuando el tipo escuchó el nombre del cura, se meó encima«, comentan fuentes de Interior a PIXEL.

El trauma acompaña a las víctimas y las imágenes, aunque ilegales, permanecen para siempre en Internet y los números -y la tecnología- favorecen al delincuente en esta lucha.

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