«Goodbye Gagarin»: la destrucción de un bloque de viviendas de tipo soviético despierta nostalgia y aprensión entre los franceses

Algunos lo ven como el final de una época. La destrucción del bloque de viviendas «Gargarin» en las afueras de París, emblema del urbanismo ideado por la Unión Soviética, despierta nostalgia y aprensión entre los franceses.

En una ceremonia que se celebrará el sábado, residentes y funcionarios se despedirán de este bloque de 13 pisos y 400 apartamentos, que fue inaugurado en persona en 1963 por el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio.

Su desmantelamiento y la construcción en su lugar de un «eco-barrio» intensifica el temor de muchos parisinos a la explosión de los alquileres y del costo de vida.

(Philippe LOPEZ / AFP)

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«Gagarin», ubicado en el suburbio comunista de Ivry-sur-Seine, en el sudeste de París, y construido sobre el modelo de los bloques de viviendas soviéticos, encarnó durante mucho tiempo el futuro. Pero ahora, el complejo está casi vacío y en ruinas.

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Sin embargo, la decisión de demolerlo fue muy «difícil», explica el vicealcalde Romain Marchand, miembro del Partido Comunista Francés (PCF). Él y el alcalde «se coordinaron estrechamente con la población» antes de hacerlo, asegura.

Se decidió no volar el asentamiento, sino desmantelarlo en un plazo de 16 meses.

(Lionel BONAVENTURE / AFP)

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Escaparate internacional del PCF

Este gran bloque de viviendas de tipo soviético en forma de T está estrechamente ligado a la historia de esta ciudad al sur de París, un bastión del Partido Comunista desde la década de 1920.

Más que un símbolo, «el bloque de viviendas Gagarin fue el escaparate internacional del Partido Comunista Francés», explica Emmanuel Bellanger, investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) y especialista en la historia de los suburbios. A través de él, el partido mostró al mundo lo que era capaz de hacer a nivel local y luego lo implementó a nivel nacional.

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«Eligieron esta ciudad para acoger a Gagarin para demostrar que en Ivry la Roja se había hecho un trabajo estupendo en términos de infraestructuras», dignas del ideal soviético, añade.

Abanderada de un «comunismo municipal» encarnado por el alcalde Georges Marrane y el diputado Maurice Thorez (Secretario Nacional del PCF de 1930 a 1964), «Gagarin» fue también una joya del urbanismo social con viviendas modernas equipadas con un confort al que los obreros no tenían acceso.

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Ambiente ‘fraterno’

«Un cuarto de baño, una cocina grande, un ascensor… Todo eso era nuevo para nosotros. Nunca habíamos tenido tantas comodidades», cuenta Jacqueline Spiro que formó parte, junto con sus padres, de la primera generación de residentes.

Françoise, otra residente que vivió allí durante unos diez años, recuerda el ambiente «fraterno» del edificio: «Había mucha vida. Todos se conocían, pasábamos el tiempo en las casas de los demás. Era como una gran familia. Para ella, su destrucción marca el «final de una época».

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Pero la crisis del petróleo de los años 70 acabó con el sueño: la desindustrialización y el desempleo siguieron, y el suburbio obrero de Ivry entró en crisis. «Gagarin» se empobreció y tuvo problemas de delincuencia, hasta ser clasificado como una zona «sensible».

En los últimos años, «había un verdadero problema, la gente se negaba a instalarse allí», admite Marchand.

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Para los habitantes, el barrio ecológico que será construido en su lugar y que se supone atraerá a las clases medias no encarnará el ideal social que era Gagarin. «Nos preguntamos si tendremos los medios para vivir aquí», dice Elizabeth, una residente local.

Pero Marchand promete que habrá 30% de viviendas sociales.

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Pase lo que pase, Ivry seguirá siendo una «ciudad emblemática marcada por su radicalidad política», añade Bellanger, para quien se ha convertido en «un lugar de memoria simbólico».

(Con información de AFP)

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