Emmanuel Macron: «¿Rusia? ¿China? No. El enemigo común de la OTAN es el terrorismo»

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido que la OTAN declare «enemigo común» al terrorismo en la «discusión estratégica» que debe abrirse en la próxima cumbre que celebra el 70 aniversario de la Alianza Atlántica. Para prepararla, Macron ha recibido este jueves en el Elíseo a su secretario general, Jens Stoltenberg, quien ha defendido que la UE necesita a la Alianza: «Europa no puede defenderse por sí sola».

El líder francés asumió su papel como «despertador» de la Alianza a la que declaró en «muerte cerebral» hace unas semanas. «Desde hace dos años sólo se habla de cómo compensar la disminución de la contribución de EEUU al presupuesto». Además de cuestiones técnicas y financieras, Macron quiere que se defina quién es ahora el enemigo de la organización creada hace 70 años para luchar contra el comunismo.

«¿Rusia?¿China? No lo creo. El terrorismo, sí. Es el enemigo común que ha golpeado a todos y cada uno de nuestros países». Macron ha puesto a renglón seguido el ejemplo de la intervención francesa en el Sahel.

Allí, en una zona como las Tres fronteras, donde los mapas marcan las líneas fronterizas de Mali, Níger y Burkina, ha perdido Francia esta semana 13 soldados. Muertos al chocar dos helicópteros de combate en una más de las batallas que libran París y sus aliados africanos contra el Estado Islámico, Al Qaeda y otros grupos de la nebulosa islamista.

«Lo quiero decir claramente. Proclamar nuestro compromiso con la seguridad colectiva no es suficiente; hay que demostrarlo. Una verdadera alianza son hechos y no palabras», ha afirmado Macron, que vestía traje y corbata negros, a tono con el luto por la muerte de los militares franceses.

La participación de Francia, que despliega 4.500 soldados en el Sahel, sólo ha sido puesta en cuestión estos días por los extremos del arco político. «A los que preguntan por el costo de la operación, les digo que pueden venir el lunes al funeral de los 13 militares».

En su comparecencia con Stoltenberg, el presidente francés ha señalado que está dispuesto a revisar «todas las opciones estratégicas» de Francia en el Sahel, pero que «una mayor implicación de los aliados sería beneficiosa».

70 ANIVERSARIO

La visita del secretario general de la OTAN ha estado precedida de matices. Lo que para el Elíseo era un cara a cara enfocado a superar «las divergencias», para la OTAN era una reunión para «preparar la cumbre y asegurar su éxito».

La Alianza reúne el 3 y 4 de diciembre a los jefes de Estado y de Gobierno de sus 29 estados miembros para la ‘fiesta’ de cumpleaños de la OTAN, que tendrá lugar en un lujoso club de golf británico.

El anfitrión, Boris Johnson, está en campaña electoral; el presidente del ‘país alfa’, Donald Trump, preocupado por su ‘impeachment’; Turquía haciendo la guerra por su cuenta en Siria; varios gobiernos europeos, en funciones; y en Alemania, Angela Merkel prepara su mutis…

¿Quién está de guardia para animar la fiesta? Macron, evidentemente. El 7 de noviembre, en una entrevista con ‘The Economist’ afirmó: «Lo que estamos a punto de vivir es la muerte cerebral de la OTAN». El contexto fueron dos decisiones unilaterales de EEUU y Turquía, dos pilares (antaño) de la Alianza. Trump retiró sus tropas de Siria sin prevenir a sus aliados y Erdogan intervino militarmente contra los kurdos, a los que hasta esa fecha apoyaban los occidentales.

WAKE UP CALL’

Las palabras de Macron molestaron no sólo en Washington y Ankara, sino también en Varsovia, Londres y, sobre todo, en Berlín. Pero el presidente francés cree que ha cumplido su objetivo. «Asumo haber despejado algunas ambigüedades. Quizá hacia falta una ‘wake up call’ (una llamada de despertador). La hice y me alegro».

Estos dos últimos años, dedicados a hablar de «finanzas y cuestiones técnicas», han supuesto «una desconexión inaceptable». A su juicio, lo esencial sigue siendo «cómo asegurar la paz en Europa». Y esto implica un diálogo «robusto y serio con Rusia». «¿La ausencia de diálogo con Rusia nos hace más seguros?» Se preguntó Macron, empeñado desde el verano en un acercamiento con Putin que no entusiasma al este de Berlín. Este jueves ha pedido, eso sí, «clarificar» la relación con Moscú y ha recordado que Francia tiene presencia militar en los países bálticos.

Mientras Macron se comía el tiempo para la declaración conjunta y las dos preguntas admitidas, Stoltenberg le matizaba sin énfasis –«la OTAN ya ha modernizado su doctrina»– o precisaba cifras del presupuesto. El presidente jugaba en casa, uno de esos salones del Elíseo de paredes y puertas blancas con molduras doradas, con dos ventanales sobre el jardín del palacio que es su residencia.

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