Jeremy Corbyn: «Represento a los dos lados del Brexit»

«¿Por qué voy a hablar sólo por la mitad del país?», explicó Corbyn. «Cualquiera que aspire a ser primer ministro debe hablar por la totalidad del país. El laborismo no representa sólo al 52% o al 48%, sino al 99%. El Partido Laborista está determinado a unir a un país dividido».

Y a continuación se comprometió a resolver el Brexit «más rápido que Boris Johnson», en seis meses y siguiendo un plan en dos fases: renegociación con Bruselas y sometimiento del acuerdo a un segundo referéndum. Prefirió no especificar cuál sería su postura en una nueva consulta popular, ni aventurar lo que ocurriría si ganara la permanencia (la opción respaldada por el 70% de los votantes laboristas).

Corbyn decidió marcar también las diferencias entre su versión del Brexit ‘suave’ y la defendida por Boris Johnson. «El Brexit que quieren los ‘tories’ pretende cancelar los derechos de los trabajadores, las protecciones ambientales y la seguridad alimentaria, además de vender nuestra sanidad pública a las corporaciones americanas», advirtió Corbyn. «El acuerdo comercial que pretenden con Estados Unidos será el thatcherismo con esteroides.

En claro contraste con Corbyn y su «cambio real», la líder liberaldemócrata Jo Swinson lanzó su campaña bajo el cartel explícito de ‘Stop Brexit’. Swinson descartó una coalición postelectoral para llevar a Corbyn hasta Downing Street y acusó al líder laborista de calculada ambigüedad: «Incluso hoy en día, si le preguntas si quiere la salida o la permanencia, no sabe qué decir».

La líder liberaldemócrata reservó sin embargo sus mejores dardos contra el ‘premier’ Boris Johnson. «Por sus grandes mentiras, sus promesas incumplidas y su actitud hacia las mujeres, Johnson está siguiendo los pasos de Donald Trump», dijo. «Mintió a la Reina, mintió al Parlamento y mintió al país. El Reino Unido se merece algo mejor que un Trump británico«.

Swinson se ofreció a los votantes como «la única fuerza política que se opone directamente al Brexit». Su partido ha abierto las puertas al «voto táctico» en 50 distritos electorales con el Partido Verde y con los nacionalistas galeses de Plaid Cymru a través de plataforma Unite to Remain (respaldada por el millonario Julian Dunkerton, propietario de la cadena Superdry).

ARRANCA LA CAMPAÑA

La campaña de las elecciones del 12 de diciembre ha arrancado hoy casi simultáneamente a la disolución del Parlamento, aunque el ‘premier’ Boris Johnson decidió guardarse sus cartuchos para el miércoles, tras su encuentro previsto con la Reina. El último sondeo de ICM para Reuters demuestra cómo la grieta entre conservadores y laboristas se está estrechando (38% a 31%). Una diferencia de menos de 10 puntos no es suficiente garantía para una clara victoria electoral el 12-D, y menos aún para la mayoría absoluta a la que aspira Johnson. La encuesta demuestra también una tendencia a la baja de los partidos marginales -15% para los liberaldemócratas y 9% para el Partido del Brexit- tras el «terremoto» de las elecciones europeas.

Los liberaldemócratas, que cuentan actualmente con 20 diputados, aspiran a superar el techo de 50, lo mismo que el Partido Nacional Escocés (SNP), con el segundo referéndum de independencia como «bandera». El líder de Plaid Cymru, Adam Price, ha reivindicado también «el espíritu de independencia y de optimismo» de los galeses en las elecciones del 12-D. En Irlanda del Norte, mientras, Sinn Féin ha decidido apostar por el voto táctico con otras fuerzas propermanencia para intentar ganar la partida al Partido Demócrata Unionista (DUP).

Nigel Farage con unos guantes de boxeo, en un acto de campaña.

El líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, se puso entre tanto los guantes de boxeo en el inicio de su cabalgada electoral en territorio laborista, en las ciudades de Derbyshire y Nottinghamshire. El eurodiputado Farage -que falló en sus nueve intentos anteriores de llegar a Westminster- ha decidido no competir por un escaño propio y arropar sin embargo a 600 candidatos de su partido.

Farage hizo eco a su amigo Donald Trump y pidió al ‘premier’ Johnson un pacto electoral a favor del Brexit. El ‘no’ de Johnson ha provocado el contraataque de Farage, decidido a desplegar su ejército azul (claro) por toda la geografía británica. Los intentos de llegar a un tregua por los representantes del ala dura del Partido Conservador, Jacob Rees-Mogg y Steve Baker, no han disuadido al líder del Partido del Brexit, que tiene sin embargo muy difícil lograr algún escaño por debajo de la barrera del 10% (el sistema británico del «ganador se lo lleva todo», distrito a distrito, perjudica enormemente a los partidos secundarios).

«Farage puede ser al final el responsable de que el Brexit se evapore», advirtió la diputada conservadora Therese Coffey, alertando sobre el riesgo de una división del voto pro-Brexit que beneficie en última instancia al Partido Laborista. El líder nacionalista ha advertido sin embargo que su objetivo no será tanto competir con los ‘tories’ sino robar votos a Jeremy Corbyn en su feudos del norte de Inglaterra.

«El Partido Laborista ha perdido totalmente el contacto con la gente corriente», advirtió Farage a su paso por Bolsover. «Quieren volver a negociar, quieren que nos quedemos en la unión aduanera y en el mercado único y quieren convocar luego un referéndum en el que se podrá votar entre la permanencia y la permanencia. No creo que un solo laborista partidario del Brexit pueda votar por ellos».

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