Qué organizaciones son consideradas terroristas por EE.UU. y cómo las designa

Entre ellas figuran los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, ISIS, al Qaeda, ETA y las FARC.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo este miércoles que tenía la intención de incluir a los carteles de las drogas en la lista de organizaciones terroristas. Su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, respondió que espera que EE.UU. coopere, pero que no intervenga en asuntos internos de México.

López Obrador le encargó el asunto al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Ebrard, quien dijo que ya está en comunicaciones con el gobierno de Estados Unidos y agregó que harán “diplomacia de unidad nacional para defender la soberanía y decisiones propias”.

¿Cómo designa EE.UU. a un grupo como terrorista?

A través de su Oficina de Contraterrorismo, el Departamento de Estado de Estados Unidos monitorea las actividades de los grupos terroristas activos en todo el mundo para identificar si deben o no ser designados Grupos Terroristas Extranjeros (FTO por sus siglas en inglés).

El secretario de Estado consulta con el de Justicia y el del Tesoro y todos notifican al Congreso de Estados Unidos sobre la intención del Gobierno de designar a dicha organización como terrorista. Los legisladores tienen siete días para revisar la decisión y si no la bloquean, el Departamento de Estado publica la designación en el Registro Federal y entra en vigor.

La organización que ha sido designada terrorista por el Departamento de Estado tiene derecho a solicitar una “revisión judicial” en los 30 días siguientes a la designación.

La página web del Departamento de Estado indica que para ser considerado una FTO, un grupo “debe amenazar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional (defensa nacional, relaciones exteriores o intereses económicos) de Estados Unidos”.

¿Qué pasa cuando se designa a una organización como terrorista?

La designación de un grupo como FTO hace que sea ilegal para cualquier persona en EE.UU. proporcionar “apoyo o recursos materiales” a la organización, como por ejemplo propiedades, servicios financieros, equipos de comunicaciones, armas, sustancias letales, explosivos, personal y transporte”, entre otros, dice el Departamento de Estado.

“Las designaciones de la Oficina de Contraterrorismo juegan un papel crítico en nuestra lucha contra el terrorismo y son un medio eficaz para reducir el apoyo a las actividades terroristas y presionar a los grupos para que salgan del negocio del terrorismo”, dice la página web del Departamento de Estado.

Con esa designación, dice el Departamento de Estado, se apoyan los esfuerzos para frenar el financiamiento del terrorismo y alienta a otros países a que hagan lo mismo, estigmatiza y aísla a las organizaciones terroristas internacionales, “disuade las donaciones o contribuciones y transacciones económicas con organizaciones nombradas” y “aumenta la conciencia pública y el conocimiento de las organizaciones terroristas”.

Estas son algunas de las organizaciones extranjeras declaradas como terroristas por el Departamento de Estado:

ELN y las FARC

Dos grupos guerrilleros colombianos fueron incluidos en la lista de organizaciones terroristas extranjeros en 1997: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Esta última sigue en la lista a pesar de haber firmado un acuerdo de paz con el Gobierno de Colombia en 2016, tras lo cual dejó las armas y muchos de sus miembros se reinsertaron en la sociedad.

El Ejército de Liberación Nacional fue fundado en 1964 con el apoyo del Partido Liberal Colombiano. Esta organización rebelde es simpatizante de la Revolución cubana y por ello se define marxista leninista.

El ELN “es una guerrilla menos centralizada”, “más retórica” y tiene “unos conflictos distintos” respecto a las FARC, le dijo a CNN León Valencia, analista político y exjefe de esa guerrilla.

Pero el ELN es más pequeño y está presente en menos territorios, en comparación con la desmovilizada guerrilla de las FARC. Según PARES, en su época más fuerte, hacia el año 2002, las FARC tenían unos 17.000 hombres armados, y para 2016, ad portas de la firma del proceso de paz, eran 7.000. En cambio, para principios de 2019, tras un “proceso de fortalecimiento y expansión”, el ELN tiene un poco más de 3.000 combatientes.

El ELN intentó una negociación con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, pero los diálogos fueron suspendidos indefinidamente por su sucesor, Iván Duque, en 2018.

Las FARC, por su parte, se crearon en 1964, con una ideología antiestadounidense, marxista, atrayendo a una abrumadora mayoría de sus miembros de las poblaciones rurales pobres. Su objetivo era derrocar al gobierno.

Pero aunque empezó como una insurgencia y durante sus años de actividad seguía defendiendo las causas de izquierda, las FARC fueron criticadas por sus vínculos con el negocio ilegal de la droga. Colombia es uno de los principales productores de cocaína del mundo y para cuando iniciaron los diálogos de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos en 2012, se calculaba que las FARC ganaban alrededor de US$ 500 millones por año por el tráfico de estupefacientes, según el Consejo de Relaciones Exteriores.

El Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica reportó en 2018 que entre 1958 y julio del 2018, el conflicto armado dejó 262.197 muertos, de los cuales poco más de 35.000 se le atribuyen a las guerrillas en general.

Además, de los más de 39.000 casos de secuestro en Colombia entre 1970 y 2010, a las FARC se le atribuye el 37% de estos casos y al ELN, el 30%.

Washington ha cooperado a través del llamado Plan Colombia, concebido como una estrategia de cooperación militar para la lucha contra el narcotráfico, y sirvió en el combate contra las guerrillas en el país. En 2016, antes de la firma de los acuerdos de paz, EE.UU. aprobó una paquete de ayuda de US$ 450 millones de dólares para la implementación del proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

EE.UU. coopera con Colombia “para socavar las organizaciones criminales transnacionales cuyas actividades, especialmente el narcotráfico, son devastadoras para los ciudadanos” de ambos países, dice el Departamento de Estado.

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