Turquía y EEUU pactan suspender temporalmente la ofensiva en Siria

El mundo sigue tratando de añadir peros a la ofensiva militar que Turquía lanzó para contrarrestar a las fuerzas kurdas y abrirse una nueva cuña en territorio sirio. Este jueves por la tarde, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha recibido al vicepresidente estadounidense Mike Pence. La cita se prolongó con un encuentro de delegaciones en el que se sumó el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, y tras el cual se anunció un cese de hostilidades para evacuar una ‘zona de seguridad’ en el norte de Siria.

Ha sido Pence en una rueda de prensa en Ankara quien ha anunciado que Estados Unidos y Turquía han decidido hoy un alto el fuego en la ofensiva turca contra las milicias kurdas.

«Buenas noticias desde Turquía», escribió Trump en Twitter.

Donald J. Trump

@realDonaldTrump

Great news out of Turkey. News Conference shortly with @VP and @SecPompeo. Thank you to @RTErdogan. Millions of lives will be saved!

42,4 mil personas están hablando de esto

Según ha confirmado la delegación norteamericana, Turquía cesará sus ataques durante cinco días, comenzando este jueves, para permitir que las fuerzas kurdosirias se retiren de un área demarcada junto con EEUU. Por su parte, el ministro de Exteriores turco, Mevlut Çavusoglu, ha afirmado que «conseguimos lo que queríamos» y ha insistido en que «no es un alto el fuego. Suspenderemos la operación Manantial de paz por 120 horas», ha matizado. Y no sólo eso, ha dicho, la retirada «incluye entregar sus armas y derrocar sus posiciones».

Aunque Pence ha dado a entender que el acuerdo cuenta con el visto bueno de las fuerzas kurdosirias, aunque estas, por el momento, no han dado señales de aprobarlo. Pero Trump lo ha celebrado como un éxito personal, que conllevará la retirada de las sanciones acabadas de aprobar por su ejecutivo. El acuerdo llega mientras el Ejército Árabe Sirio incrementa su cooperación con las milicias norteñas, entrando en la ciudad fronteriza de Kobane y desplegándose conjuntamente con ellas.

En el comunicado conjunto emitido tras la reunión, las partes no detallan la extensión de la ‘zona de seguridad’ acordada. Pero, dada la satisfacción turca, se entiende que abarca, por lo menos, hasta al menos 30 kilómetros de profundidad dentro de Siria y 440 kilómetros de amplitud. Çavusoglu ha indicado que «no nos hemos comprometido sobre Kobane», afirmando, así, que entre las intenciones turcas sigue la de imponerse en aquella simbólica localidad kurdosiria.

Que la bombástica carta del presidente estadounidense no iba a ser bien acogida por los turcos lo sabía hasta el conserje del palacio de Bestepe. Este jueves, un alto funcionario turco ha confirmado al medio Middle East Eye el destino de la misiva: «Simplemente la tiramos a la basura». Como puede concluirse por la fecha de la carta, Recep Tayyip Erdogan ni siquiera esperó a la preferencial noche para lanzar la operación ‘Manantial de paz’. Ese día, literalmente, Trump almorzó con los tanques invadiendo siria.

LA MISIVA DE TRUMP

«No seas un tipo duro, ¡no seas tonto!», apela Donald Trump al máximo mandatario turco, en un mensaje que, según expertos en la materia, no sólo carece de las formalidades propias de este tipo de correspondencia, sino también del mínimo decoro. «¡Trabajemos en un buen acuerdo! Tú no quieres ser responsable de la matanza de miles de personas, y yo no quiero ser responsable de destruir la economía turca – y lo seré», escribe el presidente de EEUU, en una amenaza tan reiterativa que suena a cacareo.

Más allá, Trump proponía, en su carta, un acuerdo con la autoridad kurdosiria. «El general Mazloum está dispuesto a hablar contigo, y está dispuesto a hacer concesiones que no hubiesen hecho en el pasado», promete el presidente, refiriéndose a un alto cargo militar en la mirilla de Ankara por sus conexiones con la guerrilla kurdoturca PKK. «La historia te verá favorablemente si haces las cosas de la forma correcta y humana», apostilla Trump.

La filtración de la carta, publicada el miércoles en la cadena FOX, no podía llegar en un peor momento. Fue justo horas antes de la reunión que mantuvieron Erdogan y Pence, en cuyo saludo inicial ambos exhibieron un rictus sombrío. «La nación turca y el Estado fueron ofendidos en la persona del presidente. A menos que se disculpen, el diálogo previsto para mañana con EEUU debería ser cancelado», había tuteado el ex primer ministro Ahmet Davutoglu.

Está previsto que el enviado de Trump y el presidente turco aborden la situación en el norte de Siria, donde la ofensiva del ejército turco, apoyado por brigadas sirias sobre el terreno, ha provocado ya más de 300.000 desplazados, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Este jueves por la mañana se ha confirmado que un destacamento de milicianos kurdosirios ha sido rodeado por fuerzas atacantes en la población fronteriza de Ras al Ain. Los muertos se cuentan por decenas.

En un raro gesto, 129 miembros del Partido Republicano se unieron al frente Demócrata para denunciar formalmente la situación en esa región. Sus señorías aprobaron, por mayoría abrumadora, una resolución instando a Erdogan a detener su operación militar. Pese a todo, qué le dirá Pence a Erdogan sigue siendo una incógnita. Sobre todo después de que, en otro giro de guión inesperado, Trump renegara de su aliado durante un lustro con más frases explosivas.

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