Las «amenazas» de ISIS contra Cristina y Nisman, 18 mails en cadena y una pista imposible de rastrear

«Requerimos a mas tardar el próximo Domingo 19 de octubre del corriente, nos aporten el email solicitado hace varios días, de tal suerte que puedan enviarnos un mensaje en blanco PERO CON EL SIGNO que se les indicara en otro email, esto, repetimos, al correo islamic@torbox3uiot6wchz.onion de esta manera podremos negociar, llegar a un acuerdo y no vernos en la obligación de tomar acciones directas contra Cristina Fernández de C., R. Di Santo y Alberto Nisman, las cuales no podrán ser evitadas, lo mismo que contra la población civil infiel de éste país. No pedimos dinero, de eso pueden estar seguros, es algo mas espiritual y en pro de la dignificación de Alláh en este pueblo, origen del mal. Todo tiene su explicación; aquí existen cosas que no saben ni lo sabrán antes de que hablemos por la vía que hemos pedido, en forma preliminar …Háganlo, y eviten que el pueblo se entere de donde vinieron sus eventuales calamidades, o sea de ustedes mismos. Esperamos respuesta a la cuenta señalada y así llegar a un feliz desenlace, ello por orden de nuestros superiores».

Entre 2014 y 2016, la Policía Bonaerense recibió supuestas amenazas terroristas contra la ex presidenta Cristina Kirchner, el Papa Francisco, el entonces jefe de la Policía Federal Román Di Santo, la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, y hasta el fiscal Alberto Nisman. Un total de 18 mails, enviados a través de una red especial utilizada por los hackers que impide determinar su procedencia. La investigación llegó hasta Canadá e Italia, y hasta requirió la ayuda de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, pero nunca pudo determinar quién estuvo detrás de semejante «novela», como la denominó alguna vez la ex presidenta, luego de victimizarse en público por el contenido de los correos. Las pistas sobre terroristas islámicos o hackers se fueron diluyendo ante la falta de pruebas. Finalmente, luego de cuatro años y más de 1300 fojas de actuaciones, la Justicia tuvo que archivar la investigación. Infobae tuvo acceso al expediente y revela los detalles de una causa atípica.

La seguidilla de «amenazas» arrancó el 11 de septiembre de 2014, con tres mails enviados desde las casillas islamic@mailtor.net e islamicar@mailtor.net al correo del 911 de la Policía Bonaerense. Nueve días después, con motivo de su visita al Vaticano para entrevistarse con el Papa, la ex presidenta decidió hacerlo público. Buscando alguna empatía con el Pontífice, que ya había sido amenazado públicamente por ISIS, terminó mordiendo el anzuelo.

La filtración de los primeros indicios de una historia armada la terminaron de enfadar. «Realmente que vengan a crearnos toda una historieta acerca que el ISIS me anda buscando a mí para matarme o hacer algo … por favor que no vengan a armar ninguna novela», se quejó en cadena nacional en alusión a las autoridades de la ex SIDE, organismo que sería reformado dos meses después.

Ese mismo día, la ex presidenta soltó una frase que todavía resuena: «Si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte». En la primera fila aplaudían, rabiosos, dirigentes como Luis D’Elía o el entonces intendente de La Matanza Fernando Espinoza.

Pese a las sospechas de Cristina Kirchner, la Justicia Federal de La Plata puso en marcha una investigación que involucró, solo en una primera etapa, organismos como el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; la Secretaria General de la Presidencia; la ex SIDE; Interpol; y la División Cibercrimen de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Desde el comienzo, los expertos advirtieron que los mails se habían enviado a través de la red TOR y el servicio de correo «Mailtor», que impide determinar la dirección IP del verdadero emisor de los mensajes. Y la ex SIDE reveló que el dominio «mailtor.net» estaba «hosteado» con una IP de Toronto (Canadá). Por eso, la Justicia envió exhortos a ese país y a Milán (Italia), de donde provenía la otra pista.

El 10 de octubre de 2014, la Policía Bonaerense recibió otros 3 mails con amenazas similares. En esa instancia, los investigadores apuntaban a tres hipótesis: una amenaza terrorista concreta, un hacker que buscaba infectar los servidores del Estado mediante archivos adjuntos, o un desequilibrado que solo buscaba generar pánico.

El primer juez de la causa, Alberto Recondo, conformó una mesa de trabajo con expertos en cibercrimen y terrorismo de diferentes fuerzas. La decisión se mantuvo cuando se hizo cargo de la investigación el juez Ernesto Kreplak.

Las amenazas no cesaban. «Argentina será parte del Califato mundial, según los criterios de la hegemonía y geopolítica que estamos considerando… No es azar, somos especialistas en diversas ramas al servicio de Alláh …Cuando observen los primeros efectos de la LUZ INTENSA sabran que no hemos mentido y se sonrojaran pues es imposible que puedan detener lo que es guiado y ordenado por Alláh… El derrame de sangre de cientos de miles de argentinos infieles es alegría y ofrenda a Alláh«, dice un mail de noviembre de 2014. Y sobre el final una mención a Chile, que obligó a la actuación de Interpol en ese país: «Tengan presente que conocemos todos los detalles en cuanto los sistemas de seguridad nacional de Argentina y Chile».

Uno de los mensajes que más alertaron a los investigadores llegó el 19 de enero de 2015, horas después de conocerse la muerte del fiscal Alberto Nisman: «Alláh y sus siervos del ESIS se complacen con la muerte del infiel Alberto Nisman, uno de los tres objetivos que habían sido condenados a muerte según el juicio de Alláh: Román Di Santo, Cristina F.K., siguen en la lista. No se oculten, no busquen protección, al igual que A. Nisman nada los podrá salvar. Es la justicia divina ….«, arranca el texto.

El mail provenía de la casilla islamicarg@mail2tor.com y supuestamente había sido enviado desde una IP que correspondía con la empresa MCNetworking Sh.P.k. con domicilio en la ciudad de Tirana (Albania).

El contenido de ese mail, y de otros mensajes posteriores donde se menciona al fiscal, generó un intercambio de información permanente con la fiscal Vivian Fein, que investigaba por ese entonces la muerte de Nisman. Y una presentación de la jueza Sandra Arroyo Salgado para ser querellante.

Al día siguiente, otro mail, pero de un supuesto arrepentido que pretendía negociar su entrega. El mensaje desconcertó a los expertos. «No soy argentino, pero deseo entregarme a las autoridades de ese país en una embajada; solo pido protección y un trato mas benigno ante la justicia. Si esto fuese una farsa no lo diría. Al entregarme, si no he sido encontrado antes por los radicales me van a reconocer por el nombre «allah11». Además en la entrevista o indagatoria podrán asegurarse que yo se detalles que solo alguien que estuvo cerca de estas peligrosas personas y que próximamente van a atentar contra la seguridad nacional de su país, podría conocerlos», rezaba ese mensaje, según consta en el expediente judicial. Nunca apareció el supuesto arrepentido.

Para esa época, los expertos ya comenzaban a descartar la pista terrorista. «Estamos ante un individuo que no sería integrante de una organización terrorista y que las posibilidades que sea musulmán o profese dicha religión son mínimas, ello debido fundamentalmente a que en el análisis de términos religiosos se denota desconocimiento de factores fundamentales de dicha religión», concluye un informe elaborado por técnicos de Gendarmería, Prefectura, PSA y la Bonaerense en febrero de 2015.

Pero los mails seguían llegando a la casilla del 911 de la Policía Bonaerense y obligaban a las autoridades a tomar medidas de prevención. En mayo de ese año, otra vez la referencia a Chile y a su entonces presidenta: «Allah nos envía a extender su Reino por el mundo entero y esta zona del mundo está en la lista. Si, ciertamente las grandes obras toman tiempo, pero nuestros mártires son cada vez mas. SATAN KFK, ROMAN DI SANTO y ahora BACHELET en sustitución de Alberto Nisman, objetivos director para dirigir países que chocan con nuestros objetivos, sea pertinente anotar que Di Santo ha estado en dos ocasiones a un segundo de morir, no obstante la orden superior no ha llegado». 

Con las elecciones presidenciales de 2015, los mensajes se incrementaron. Y otra vez apareció el supuesto arrepentido: «Mi nombre es Agustín, soy ingeniero informático. Tengo información sobre el llamado Islámico del Sur, es un intento de conformación o extensión del grupo ISIS, cuyo centro de operaciones es Siria e Irak. Ellos están planeando varios atentados en Sur América, los primeros en Argentina, debido a que de esa nacionalidad es el Papa«.

El último mail que consta en la causa es del 15 de septiembre de 2016: «Por haber ingresado a terrenos que les están prohibidos, serán castigados severamente 50 cabezas de infieles argentinos rodarán en las próximas horas…no debieron acercarse, fue un error y Alah pide venganza- – Estado Islámico del Sur ESIS.«

Las medidas de prueba continuaron durante dos años pero los expertos locales se chocaron siempre con la misma pared: el navegador de internet TOR (The Onion Router) utilizado para mandar los mails impedía acceder a los verdaderos remitentes. Ni siquiera los expertos extranjeros lograron determinar quién escribió el guión de la «novela» que alguna vez se creyó Cristina Kirchner.

Con ese panorama, el juez Kreplak decidió archivar la causa. «Si aparecen nuevos elementos se puede reabrir la investigación en cualquier momento», aclara una fuente judicial.

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