La oposición se reinventa en el exilio para acorralar a Nicolás Maduro

Sadam y Gadafi también se creían intocables y no salieron vivos«. Un taxista muy atrevido intentaba animar el miércoles a parte del grupo de diputados venezolanos en el exilio, a quienes trasladó durante la minicumbre celebrada esta semana en Bogotá. La sociedad colombiana asiste sorprendida a la defensa numantina del régimen bolivariano, preñada de ataques constantes contra el Parlamento democrático venezolano y contra su propio gobierno.

Ya son tantos los exiliados, 29 de momento de los 113 escaños que poseen en la Asamblea Nacional (AN), que los parlamentarios en el exterior han decidido organizarse para proseguir su lucha contra la revolución. «Vamos a acorralar a Maduro, a sus testaferros, a sus generales, a todos los que están alrededor enriqueciéndose a costa del pueblo venezolano», adelantó a EL MUNDO el diputado Winston Flores, nombrado coordinador del nuevo frente parlamentario. En el foco opositor se sitúan los blanqueadores de capitales (principal objetivo de la Unión Europea), los narcotraficantes, contrabandistas de gasolina y quienes se benefician del tráfico ilegal de oro, diamantes y coltán, además de los que han conculcado derechos humanos.

La idea es identificar y señalar a los miles de beneficiarios de los negocios sucios del chavismo, incluidos las decenas y decenas de boliburgueses que se mueven a sus anchas en España. Aumentar las presión contra los cómplices y extender las sanciones internacionales conforman el primer punto de una agenda donde también destaca la defensa de los más de cinco millones de emigrantes venezolanos, que en las últimas semanas han sufrido varios episodios xenófobos en Perú.

Al frente de la Comisión para la Fraternidad, Tolerancia y Apoyo a la Diáspora Venezolana se ha elegido a Luis Florido. «Queremos concienciar a las sociedades sobre lo que significa el aporte de los venezolanos y también del peligro de la xenofobia, una bacteria que se puede diseminar por todo el continente», adelanta el diputado independiente.

La diputada Sonia Medina también forma parte de esta comisión. La dirigente de Voluntad Popular (partido del presidente encargado Juan Guaidó, reconocido por 57 países, y de Leopoldo López, refugiado en la Embajada de España en Caracas) no esconde sus emociones al recordar cómo en julio de 2017 fue perseguida por el chavismo hasta obligarla a cruzar la frontera. «Es muy difícil, los sentimientos, los afectos, mi familia. Todo me huele a mi tierra, no hay día en que no piense en mi patria», recuerda Medina para este periódico. Su «delito» fue formar parte del comité de postulaciones judiciales para el Supremo legítimo. Ahora trabaja en Bogotá ayudando a los emigrantes, alrededor de 1.750.000, a legalizar su situación en el país vecino.

«Cada diputado arrastra una tragedia personal«, concluye Franco Casella, que acaba de llegar a Madrid tras escaparse desde la Embajada de México en Caracas. «Y ahora nos toca reinventarnos», reconoce.

Pese a que la mayoría de los diputados exiliados, con Julio Borges (comisionado de Relaciones Exteriores nombrado por Guaidó, una especie de canciller) a la cabeza, forman parte de la primera línea de combate de los dirigentes opositores, incluidos presidentes de comisiones investigadoras trascendentales, el torrente de acontecimientos políticos provocó cierta sensación de abandono entre los exiliados, que enfrentan limitaciones económicas y trabas migratorias, además del desarraigo familiar.

Jony Rahal, dirigente de la centrista Primero Justicia, es el único de los exiliados que vive actualmente en Perú. Aprovecha un momento de sosiego en las reuniones, celebradas bajo el amparo del Congreso colombiano, para llamar a su hijo pequeño, quien también fue amenazado desde el poder bolivariano. «Las agresiones contra los venezolanos fueron crueles, incluida la del agente que le pegó correazos a una emigrante. Se trata de focos en sectores populares del norte y sur de Lima, sobre todo ofensas y palabras denigrantes inducidas por factores políticos. En Perú ya hay más de un millón de venezolanos, que contribuyen al aparato económico, pagan impuestos, consumen… El 99,95% es gente honesta que aporta a la economía del Perú», resume.

En las últimas semanas también se ha recrudecido la persecución contra sus familiares y a sus hogares, allanamientos policiales incluidos bajo amenaza de ocupación del inmueble. Represión que se extiende al resto de parlamentarios en el país: Juan Requesens cumple 14 meses de prisión; Freddy Guevara, exvicepresidente de la AN, y los diputados Mariela Magallanes y Américo de Grazia permanecen refugiados en embajadas, además de una larga lista (alrededor de 40) de inhabilitados, perseguidos y amenazados, incluso golpeados.

En el exterior, la mayoría vive en EEUU, España y Colombia. Otros, como Ismael García, han preferido Costa Rica. Primero Justicia y VP son los partidos más represaliados, con una decena de diputados exiliados cada uno.

«Por muy fuertes que se sientan, la presión y el apoyo internacional va a terminar doblegándoles para que finalmente convoquen unas elecciones libres», apuesta Flores, a modo de resumen, tras despedir a sus compañeros.

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