Así mata el turismo al planeta: los retos de la economía ante el cambio climático

La transición energética va a dejar ganadores y perdedores a nivel económico en algunos de los principales sectores económicos del país. He aquí algunas de las claves.

INDUSTRIA. La gran industria es uno de los sectores más amenazados y presionados por el encarecimiento de la contaminación. El sector tiene como reto hacer cambios en su cadena productiva para reducir sus emisiones de CO2, cuyo coste ha pasado en los dos últimos años de cinco euros por tonelada a 24 euros. El problema para estas compañías es que los cambios suponen un enorme inversión y la pérdida de productividad a corto plazo en un mundo global donde la industria de otros continentes, menos presionada por aspectos medioambientales, amenaza con comerse su mercado.

ENERGÍA. Es uno de los sectores donde más va a impactar la transición. Los cambios van a revolucionar la forma de suministro y consumo de electricidad como hoy lo conocemos. Algunas de las centrales que han sido las principales fuentes de luz en las últimas décadas, como las térmicas de carbón o las nucleares, cesarán su actividad y serán sustituidas por energías renovables, cuya ubicación puede variar desde una gran instalación en medio del campo a los tejados de los propios consumidores. Las compañías eléctricas titulares de las grandes centrales están acelerando los cambios en su cartera de generación para evitar en la medida de lo posible perder cuota de mercado frente a los nuevos competidores verdes.

TRANSPORTE. La aviación es uno de los sectores más señalados en la lucha contra el cambio climático. El sector soporta el 2% de las emisiones de CO2 y el número de pasajeros crece cada año. Desde 2005 ha aumentado un 50%. Ryanair está entre las 10 compañías en Europa que más gases con efecto invernadero emiten a la atmósfera.

Algunos países europeos han reclamado a Bruselas una tasa a la aviación que grave esta actividad y compense este daño que genera en el medio ambiente. Algunas aerolíneas han presentado planes de reducción de emisiones, pero el problema es que la tecnología disponible aún no puede poner solución. «No existen aún drones eléctricos capaces de llevar turistas de Manchester a Mallorca», ironiza una fuente del sector.

También las gasolineras se enfrentan a un cambio que amenaza su supervivencia si no son capaces de ajustarse a los cambios que marcará la transición energética en el transporte por carretera. El progresivo incremento de impuestos sobre la gasolina y el diésel y la evolución del vehículo eléctrico, tanto en reducción de coste como en mejora de autonomía, obligará a estas instalaciones a cambiar sus actuales surtidores para dar cabida a un nuevo modelo de repostaje. También las tres refinerías que operan enEspaña tendrán que acometer importantes procesos de reestructuración en un mundo donde el petróleo irá perdiendo pesopoco a poco.

UN SECTOR CLAVE: EL TURISMO

El sector del turismo es uno de los grandes perjudicados del cambio climático. En países como España, Italia oGrecia se teme que muchos de los destinos de sol y playa queden afectados por las subidas de las temperaturas, con un impacto en nuestras costas.

Para José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, el sector está trabajando en este reto, «aunque no debemos caer en el dramatismo de pensar que nos vamos a quedar sin playas», dice. Este experto opina que hay cierta estigmatización por parte de algunos países que «crean un sentimiendo adverso a volar». El 75% de los turistas que llegan a España lo hacen en avión, pero el sector del transporte aéreo «sólo es responsable del 2% de la huella de ozono».

«Hasta hace muy poco, nadie se planteaba que una actividad económica basada en el sano deseo de conocer y disfrutar de los lugares más hermosos de nuestro planeta podría contribuir a su destrucción. Ahora lo sabemos con pruebas empíricas», señala Chris Pomeroy, consejero delegado de Intertourism, que ha creado un mapa de zonas sensibles, más masificadas.

EL GOBIERNO: «CAMBIO DE MODELO HACIA LA SOSTENIBILIDAD»

Desde el Gobierno se trabaja para un cambio en el modelo «hacia uno más sostenible y sostenido», señalan desde la Secretaría de Estado de Turismo. «Buscamos la diversificación de mercados para captar turistas de otros países distintos a nuestros emisores europeos tradicionales, en los que buscamos otro perfil de visitante».

Se trata de fomentar productos diferentes al sol y playa, basados en el ecoturismo, el gastronómico, el cultural, patrimonial…». Los datos de los nueve primeros meses del año muestran que España ha avanzado en la diversificación de sus emisores, con aumento de visitantes de EEUU o China.

LOGÍSTICA. El crecimiento del ecommerce y la rapidez con la que el comercio se está adaptando a la omnicanalidad tiene un impacto directo en el medio ambiente: la entrega de pedidos en menos de dos horas o las devoluciones gratuitas… Todo supone multiplicar el tráfico en las ciudades. Por ejemplo: durante este Black Friday se esperan más de 3,5 millones de pedidos. Esto, sólo el lunes siguiente al viernes negro. En logística, la tecnología ayuda a diseñar rutas y minimizar el impacto.

Muchas empresas utilizan vehículos eléctricos. También ganan los fabricantes de nuevos envases más ecológicos o sostenibles, alternativos al plástico.

BANCA. También las entidades financieras tendrán que medir el impacto medioambiental de sus carteras ante la introducción de criterios verdes en los test de estrés financieros. Gran parte del riesgo para el sector está ligado a industrias contaminantes que pueden ver peligrar su actividad en los próximos años. Además, sólo medir este riesgo tendrá un alto riesgo para las entidades.

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