Redmi Note 8T: cuatro cámaras para uno de los mejores teléfonos de menos de 200 euros

Procesador Snapdragon 665, 3 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento interno, cuatro cámaras (la principal, de 48 megapíxeles, está acompañada de una lente gran angular, un macro de 2 megapíxeles y un sensor de profundidad), pantalla LCD de 6,3 pulgadas Full HD+… Y todo ello, desde 179 euros. El Redmi Note 8T de Xiaomi podría ser el mejor teléfono por su precio y es posible argumentar que es el que más ofrece. Es un teléfono con una misión: demostrar que la gama baja ya no existe en calidad, únicamente en precio. Tiene truco, y es que la propia Xiaomi presenta el dispositivo como un gama media con precio de terminal de entrada.

La consecuencia de todo esto es que la diferencia con las gamas medias -las de verdad- y altas es casi imperceptible a nivel de rendimiento para el usuario medio. La habrá, lógicamente, pero esto es algo que se nota más a nivel de diseño, materiales y prestaciones extra que en la competencia a la hora de mover juegos. Quien compre un Redmi Note 8T difícilmente se sentirá decepcionado, salvo que esperase un iPhone 11 o un Galaxy Note 10.

Así, desde el punto de vista de los componentes el rendimiento es más que correcto. Todo se mueve con fluidez, se ve fenomenal en una gran pantalla -por tamaño y por resolución- y aguanta un día de uso (con su noche) sin despeinarse. Esto lo redondea una cámara que suele ser el punto débil en esta gama. Donde otros tienen una lente y pocas ganas, Xiaomi pone cuatro y bastante empeño. Pero no nos adelantemos.

Resulta algo sorprendente que exista una versión básica que se puede quedar corta tanto en RAM como en almacenamiento cuando por tan solo 20 euros (es decir, 199 en total) hay un modelo que aumenta la primera a 4 GB y dobla el segundo, que se queda en unos más respetables 64 GB. A esto hay que sumar un tercer dispositivo que vuelve a multiplicar por dos el espacio y presume de 128 GB por 249 euros. Nadie debería optar por el modelo más económico salvo que esos 20 euros supongan una gran diferencia.

El aspecto de cualquiera de estos teléfonos es el mismo, con un cuerpo recubierto de cristal y un diseño con degradado (está disponible en blanco, azul y negro) que oscila entre lo elegante y lo aburrido. El modelo negro es sobrio -posiblemente demasiado-, mientras que los otros son algo más llamativos.

El Redmi Note 8T es tan agradable al tacto como voluminoso y fondón (se acrca a los 200 gramos). Si ya de por sí es grande, el hecho de tener un marco considerable, especialmente en la parte inferior, le sienta como una camiseta ceñida a una barriga cervecera… Especialmente por la parte inferior. En cifras, la pantalla ocupa el 88,3% del frontal, un porcentaje que en estos tiempos está muy lejos de asombrar.

Su notch en forma de gota se aprovecha de que ya nos hayamos acostumbrado a que existan, pero en algún momento miraremos atrás ylos veremos como lo que son: el equivalente tecnológico a las hombreras y los cardados de los ochenta. Que lo haga todo el mundo o quiere decir que sea buena idea.

En la parte trasera el protagonismo, por muchos degradados que tenga, se lo llevan las cámaras, que, en disposición vertical, ocupan casi una tercera parte del teléfono. Era difícil colocarlas de otro modo y lo cierto es que quedan bien, aunque el teléfono se tambalea al apoyarse sobre ellas. Junto a éstas, un lector de huellas que funciona a la perfección, pero que vez resultaría más cómodo bajo la pantalla.

Lo importante, claro, no es cómo queden las cámaras, sino las fotos. Y quedan muy bien: es un teléfono versátil y que consigue unos resultados sorprendentes -difícilmente igualables en su rango de precio-, sobre todo en condiciones de buena luminosidad.

El modo retrato es quizás el que mejor se comporta, a pesar de que en la recreación que hace en tiempo real antes de tomar la foto parezca que el resultado va a ser desastroso. Nada más lejos de la realidad; es una máquina de crear fotos de perfil. Eso sí, mejor no pasarse con el efecto bokeh, porque en cuanto se exagera un poco pierde toda la naturalidad y pasa a ser un desenfoque exagerado y artificial.

Lo de la foto y los 48 megapíxeles tiene parte de márketing, porque en la fotografía móvil no todo es quién tiene el número más grande. La talla importa; el software que hay detrás, también. Esto hace que sea una gran cámara si se compara con su competencia y una magnífica cámara para su precio, incluso si tenemos en cuenta que carece de zoom óptico. A otros niveles las hay mucho mejores, pero el simple hecho de que éstas aparezcan en la misma conversación, aunque sea para contextualizar ya dice mucho.

Por dentro cuenta con la versión 10.3.1 de MIUI, una capa de personalización que combina funciones prácticas y diseño elegante con decisiones cuestionables y aplicaciones innecesarias y de terceros que tal vez sean el precio a pagar por eso mismo: el precio. Personalmente, prefiero las versiones puras de Android, pero es cuestión de gustos y lo que sí es cierto es que hay rivales -no señalaremos a nadie, que es de mala educación- que lo hacen mucho peor. En cualquier caso, debería actualizarse pronto a la versión 11.

Todo esto hace que el Redmi Note 8T sea uno de los candidatos a establecerse como el mejor teléfono disponible por menos de 200 euros. Tal vez no lo sea, lo cual supondría una magnífica noticia: confirmaría que la gama baja no es mala, solo barata.

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